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Pasó cinco años preso condenado por robo y en un nuevo juicio lo absolvieron

Escribí esta nota que sale publicada en “Río Negro” de hoy:

Un hombre de Cutral Co pasó cinco años preso condenado por robo con armas. La Corte Suprema anuló el fallo que lo envió a la cárcel y en el nuevo juicio, lo declararon inocente.

“No le encuentro explicación, pero no descarto alguna cuestión política” dijo a este diario Nelson Jara, de 51 años, protagonista de esta historia.

La alusión a posibles razones políticas se vincula con su militancia en el sector felipista del Movimiento Popular Neuquino. Maestro de profesión, fue empleado del Consejo Provincial de Educación y trabajó en la dirección provincial de Deportes en uno de los gobiernos de Felipe Sapag.

Jara fue acusado de complicidad con dos jóvenes que el 17 de octubre de 2003 asaltaron un locutorio de Cutral Co y fueron detenidos a las pocas cuadras.

Antes de apresarlos, la policía observó que los ladrones se acercaban a un Fiat blanco, pero no distinguieron si era Uno o Duna, que escapó del lugar.

Un informante que jamás fue identificado le dijo a la policía que el auto pertenecía a Jara, quien fue demorado y puesto en libertad el mismo día por falta de pruebas.

Tres días después uno de los asaltantes del locutorio confesó y dijo que los había llevado hasta el lugar un hombre que, según le habían dicho, se llamaba Jara. Entonces volvieron a detenerlo.

El muchacho recibió de inmediato el beneficio del permiso para ir a trabajar. En una de las salidas no regresó, y al poco tiempo murió baleado.

Jara, que tenía trabajo en el CPE, pidió el mismo beneficio y se lo negaron. Sometido a juicio oral en mayo de 2004, la Cámara de Zapala lo condenó a 7 años y 8 meses de prisión. Las pruebas en su contra fueron la declaración del muchacho muerto y el informante citado por la policía, al que jamás se identificó.

La Corte Suprema de Justicia anuló el fallo por violación de la garantía del juez imparcial  (Caso Venezia, Llerena y otros)   y ordenó realizar un nuevo juicio. Para entonces Jara había cumplido 5 años, 1 mes y 11 días preso, y había obtenido la libertad condicional.

El 23 de junio de este año la Cámara de Zapala, con otra integración, resolvió “absolver de culpa y cargo” a Jara. El fiscal Héctor Trova se abstuvo de acusarlo, con lo cual estuvo de acuerdo el defensor Ricardo Mendaña.

Jara está ahora bajo tratamiento psicológico, preguntándose por qué le tocó vivir este calvario. Asegura que no conocía al joven que lo involucró en el robo, dice que nunca tuvo antecedentes, y que esta historia le arruinó la vida.

Consultado sobre si le hará juicio a la provincia para reclamar una indemnización dice que “no pienso en eso en este momento. Lo que quiero es que el Consejo de Educación me pague lo que me corresponde” por unos meses que estuvo sin trabajar desde su salida de la cárcel hasta que lo reincorporaron.

E juez instructor de la causa fue Mario Tommasi, el fiscal Santiago Terán; la Cámara de Juicio que condenó estuvo integrada por Víctor Martínez, Oscar Rodeiro y Enrique Mondina; la Cámara de Juicio que absolvió la formaron Oscar Domínguez, Ivonne San Martín y Gloria Martina.

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  1. Pulpo Paul
    14 julio 2010 12:08 en 12:08

    ¿se podria acceder al fallo para ver porque no acusó el fiscal?

    • 14 julio 2010 12:19 en 12:19

      Tengo el fallo en papel. Dice: “al momento de alegar, el fiscal de cámara manifestó que si bien se inició el juicio atribuyendo a Jara la participación esencial en el hecho atribuido, en el transcurso del debate se quedó sin pruebas para acusar, entendiendo que la que aportan los testigos C. y J.C. resulta insuficiente para fundar una acusación, por lo que por el principio de la duda se abstiene de acusar a Nelson Jara, impetrando su libre absolución”.
      (…) “El fiscal de cámara ha fundamentado su abstención en que al no poder contar como prueba de cargo con la declaración del testigo P. y del coimputado M., en razón de que fue rechazada la incorporación por lectura de sus declaraciones prestadas en la instrucción, se ha visto privado de prueba esencial y que los los dichos de los testigos C. y J.C. resultan insuficientes para fundar una acusación”.
      (Aclaro que M. es el imputado que involucró a Jara en el robo, y que murió antes del primer juicio oral).

      • Lucio
        15 julio 2010 11:10 en 11:10

        Le envío copia de la primer sentencia por si le interesa publicarla.-

        En la Ciudad de Zapala, Provincia del Neuquén, a los veintiocho días del mes de mayo de dos mil cuatro, se reúne en Acuerdo la Cámara de Apelaciones en Todos los Fueros de esta Ciudad de Zapala, Sala Penal, integrada por los Señores Jueces, DR. VÍCTOR HUGO MARTÍNEZ, DR. ENRIQUE LUIS MODINA y DR. OSCAR ANTONIO RODEIRO, bajo la Presidencia del primero, y el Señor Secretario Actuante, DR. FERNANDO GUILLERMO RUBIO, con el objeto de dictar sentencia en la causa caratulada: “JARA NELSON S/ ROBO CON ARMA” (EXPTE. Nº 3243 – Fº 60 – AÑO 2004, Sala Penal), originario Nº 1517 Fº 43 Año 2003, del Juzgado de Instrucción N° 2 de la Segunda Circunscripción Judicial, con sede en la Ciudad de Cutral Có), debatida en audiencia el día veinte de mayo del corriente año, en la que intervino por la acusación, el Sr. Fiscal de Cámara, Dr. Héctor Carlos Trova; y por la asistencia técnica del procesado NELSON JARA, de nacionalidad argentina, nacido el 20 de setiembre de 1958, de cuarenta y cinco años de edad, estado civil casado, ocupación empleado público, D.N.I. Nº 12.432.480, domiciliado en calle Entre Ríos N° 434 del Barrio Ruca Quimey de la ciudad de Cutral Có, Provincia del Neuquén; los Sres. Defensores Particulares, Dr. Jorge Zanini y Dr. Antonio Di Maggio. Causa en la que se atribuye al nombrado el delito de robo agravado por el uso de arma en grado de partícipe primario (arts. 166 inc. 2° y 45 del Código Penal). Y de la que – – – – – – –
        RESULTA: Que durante la etapa instructoria del proceso, se investigó la presunta comisión del delito previsto en los artículos 166 inc. 2° y 45 del Código Penal por parte del imputado, habiéndose dictado el auto de procesamiento a Fs. 105/111.-
        Los hechos objeto de la imputación en la causa sometida ahora a decisión son los siguientes: Que el día diecisiete de octubre de dos mil tres, aproximadamente a las veintidós cincuenta y cinco horas, en circunstancias en que Nelson Jara conduce en su vehículo a dos personas, una de éllas menor de edad, hasta la calle Tucumán y Rivadavia de la ciudad de Cutral Có, habiéndoles entregado previamente armas de fuego y planificado el robo, ingresan éstos en el comercio “Trans Com” sito en calle Carlos H. Rodríguez a una distancia de una cuadra aproximadamente de donde estacionaran, con armas de fuego amenazan al propietario al que desapoderan de dinero y en circunstancias que se aprestan a abordar el automóvil resultan sorprendidos por una patrulla policial que los demora, en tanto Jara logra fugar en el vehículo.-
        Elevada a juicio la causa y cumplidos que fueron los recaudos formales previstos en el Código Procesal Penal, procedióse a la celebración del debate oral.-
        Descriptos los hechos contenidos en el requerimiento de elevación y mencionada la prueba de cargo por el Sr. Fiscal de Cámara conforme las previsiones del artículo 339 del C.P.P. y C., y resuelta la cuestión preliminar deducida por el Dr. Jorge Zanini, el Tribunal procedió a interrogar al acusado y testigos.-
        A continuación, e incorporado el material probatorio ofrecido por las partes es concedida la palabra al Sr. Fiscal de Cámara, quien expresó que los extremos fácticos reseñados en su exposición al comienzo del debate quedaron corroborados por la prueba acopiada al mismo, por lo que acusó formalmente a Nelson Jara como partícipe primario en el delito de robo con armas agravado por el concurso de un menor de edad (arts. 166 inc. 2° y 41 quater del Código Penal), propiciando se le imponga una pena de ocho años de prisión, accesorias de ley y las costas del proceso y solicita el decomiso del vehículo y de las armas empleadas.-
        Por su parte, la defensa propició la absolución de su cliente sosteniendo que no hay ninguna prueba que pueda acreditar la participación de éste en el hecho discutido.-
        Concedida la palabra al acusado, solicitó no asistir a la lectura de sentencia, luego de lo cual, clausuróse el acto, y – – – – – – – – – – – – – – – – – –
        CONSIDERANDO: Que se encuentra la causa en estado de decidir en definitiva. Cumplido el proceso de deliberación que dispone el artículo 361 del C.P.P. y C. y efectuado el sorteo, resulta el siguiente orden de votos: En primer lugar, el DR. ENRIQUE LUIS MODINA. En segundo y tercer lugar respectivamente, los DRES. VÍCTOR HUGO MARTÍNEZ y OSCAR ANTONIO RODEIRO.-
        El DR. MODINA pone a votación las siguientes consideraciones:
        I.- Que no existen cuestiones preliminares a resolver en este estadio procesal.-
        II- Que con los elementos probatorios colegidos en el debate y los que se incorporaron por su lectura, ha quedado fehacientemente demostrado y probado que siendo aproximadamente las veintidós horas con cincuenta y cinco minutos del día diecisiete de octubre del año pasado, Nelson Jara, mediante un acuerdo previo y planificación dirigida, conduce en el vehículo Fiat Uno, color blanco, dominio BVZ-252, a J. A. M. y al menor de edad L. R. a cercanías del local comercial “Trans Com” sito en avenida Carlos H. Rodríguez n° 469 de la ciudad de Cutral Có; en ese lugar, donde permanece Jara aguardándolos en el rodado para facilitar la huida, descienden M. y R. quienes se dirigen e ingresan al referido local comercial, una vez en el interior del mismo, con sendas armas de fuego que les proporcionara Jara, amenazan a su propietario y lo desapoderan ilegítimamente de una suma aproximada de ciento cinco pesos entre billetes y monedas. Logrado el cometido, en plena disparada y cuando se aprestaban a abordar el mencionado automóvil, resultan sorprendidos por una patrulla policial que procede a demorarlos; circunstancia que aprovecha el imputado de autos para darse a la fuga.-
        III- El Señor Fiscal de Cámara ha solicitado para Nelson Jara una pena de ocho años de prisión, accesorias de ley y costas procesales; por entender que resulta autor material y penalmente responsable, en grado de partícipe primario, del delito de robo con armas agravado por la intervención de un menor de dieciocho años de edad. Asimismo, ha peticionado el decomiso del vehículo Fiat Uno dominio BVZ-252 y las armas empleadas en el hecho (art. 23 C.P.).-
        Por su parte, el Dr. Di Maggio, por la defensa técnica del acusado, ha dejado impetrada la absolución del mismo al considerar que ante la carencia total de pruebas no se encuentra acreditada la participación de Jara en este hecho delictivo investigado. Peticionando también, la restitución de los bienes embargados (secuestrados) en autos.-
        IV- No obstante que la realidad material del hecho juzgado no se discute en autos, la misma ha quedado plenamente probada con el siguiente plexo probatorio: denuncia de L. C. de fs. 8/9; acta de procedimientos y demás diligencias policiales de fs. 1/3; croquis ilustrativo de fs. 6; actas de secuestros y allanamiento de fs. 4/5 y fs. 30/vta.; actas de requisas personales y vehicular de fs. 40/vta., 42/vta. y 38/vta.; constancia de fs. 326/vta. de secuestro n°: 2-3526; pericia técnica de fs. 89 sobre el rodado Fiat Uno S 1.4, tipo Sedan, dos (tres) puertas, dominio BVZ-252, color blanco; pericia técnica de fs. 128/131 sobre las tres armas de fuego secuestradas en autos; declaración indagatoria de J. A. M. de fs. 66/67vta.; y declaraciones testimoniales de L. C., J. C., B. M., O. T., M. P. y L. J. C.-
        Plexo probatorio reunido que le ha permitido a este Tribunal conocer, evaluar y juzgar sobre todas las circunstancias de modo, tiempo y lugar del hecho de marras.-
        V- Adelanto opinión que no abrigo dudas sobre la coautoría del nocente en el grado de partícipe primario como fuera procesado y preventivado, y lo sostuviera el Dr. Trova al presentar el caso y al momento de alegar.-
        En efecto; en primer término cabe dejar aclarado lo testimoniado por el coimputado M.. La empeñosa defensa ha alegado que éste “engarronó” (a su asistido) para sólo procurar mejorar su situación procesal; circunstancia que se aprecia en autos después del procesamiento, al obtener el beneficio de salidas laborales y así “profugarse”; salidas laborales de las cuales no gozó Jara al no reconocer su participación en el hecho como lo hizo aquél.-
        Independientemente del motivo subjetivo que pudo alentar M. para autoincriminarse, lo cierto, concreto, real y de neto corte objetivo, y lo que cuadra meritar en forma neutra a los fines imputativos, es la circunstancia indiciaria que tal imputación para que pueda atribuírsele plena validez debe ser coincidente “con las demás pautas probatorias colegidas en el legajo; y siempre también, que quien formula la imputación no busque acusar al otro imputado para perjudicarlo y así excluir o atenuar su propia responsabilidad”, colocándose “en una mejor posición procesal” al neutralizar “toda posibilidad de verse involucrado en el hecho origen de los presentes actuados” (Confr. precedente de este Cuerpo: “Betancur-López”, R°: 12 – 81 – 1998; con citas).-
        La imputación de M. al coprocesado Jara en nada lo beneficiaba; y no sólo que no lo beneficiaba a los fines de su responsabilidad en el hecho, sino, y como vamos a ver, después de celebrado el juicio oral y producida e incorporada la totalidad de la prueba, la veracidad de los dichos de aquél cobran plena validez.-
        Cabe poner de resalto que, inmediatamente de producido el hecho, las autoridades policiales toman conocimiento que el auto que aguardaba a los autores del mismo para darse a la fuga, y que pretendió ser abordado por estos sin éxito (vide actuaciones de fs. 1/3, declaraciones de C., P., J. C. y M.), se trataba de un vehículo Fiat Duna o Uno, color blanco (acta de fs. 1/3 referida).-
        Aquí quiero detenerme para dejar a salvo circunstancias adjetivas. Si bien la ley procesal fulmina con la nulidad si a un acta le faltare la fecha, entre otros requisitos (art. 123); también contempla que “ésta sólo podrá ser declarada cuando aquella no pueda establecerse con certeza en virtud de los elementos del acto o de otros conexos con él” (art. 98, 2do. párr.).-
        Pues bien; de modo tal, y de ello se desprende que menos aún podría declararse la nulidad que es de carácter restrictivo cuando es del caso, como en autos, que la disposición y acta prevencionales de fs. 1/3 y el acta jurisdiccional de reconocimiento en rueda de personas de fs. 68/vta. contienen las fechas, pero se aprecian evidentes errores materiales en tales actos; no obstante ello, de los actuado a fs. 4/10 y fs. 63/67 y fs. 69/72vta. se puede establecer con absoluta certeza que las dos primeras se llevaron a cabo el 17-10-2003 y las restantes el 21-10-2003. Por lo tanto, resultan plenamente válidas.-
        Que el vehículo en cuestión se trataba de marca Fiat, color blanco, sin poder precisar en un primer momento si era un Duna o Uno, también lo atestiguan los policías C., P. y J. C.; uniformados que también aportan el dato de que tal rodado parte a alta velocidad al observar la presencia policial estando muy próximo de colisionar con el móvil de la repartición dado el apuro con que lo hizo y dejando a uno de los sujetos activos (al parecer M.) con el gesto de levantamiento de sus brazos cruzados en cruz como diciendo “perdí” y asimismo decepcionado por la maniobra vehicular relatada (C. y J. C.).-
        Es cierto que ninguno de los policías mencionados logró ver quien conducía dicho automóvil y cuantas personas había en su interior; pero posteriormente C. relata que luego de haber alojado en la unidad a las personas aprehendidas retorna al lugar del hecho, y encontrándose en la plazoleta del lugar, se le acerca una persona de sexo masculino, mayor de edad, que actuando rápidamente, pareciéndole que no quería darse a conocer y no conociendo de quien se trataba, y sin mediar palabra alguna le informa que si le interesaba el dato del vehículo que casi los embistió, éste se encontraba “en la calle Entre Ríos; en una casa del Ruca, cerca de la avenida” y ante una pregunta suya le responde que se trataba de un Fiat Uno y se retira; reconociendo en el debate que no lo había identificado. Luego de informar tal novedad al Oficial que llegó, se avocó a la búsqueda de tal rodado.-
        Un Fiat Uno color blanco se secuestra en calle Entre Ríos 434, domicilio del imputado. Y, no obstante que C. no ha podido asegurar si se trataba del mismo vehículo; el Sargento J. C. ha declarado, un día después del hecho, que no obstante la celeridad del procedimiento recordaba que el vehículo que se dio a la fuga tenía los vidrios polarizados, circunstancia, que junto a la oscuridad, le impidió observar cuantas personas había en su interior. Luego en sede jurisdiccional, donde ratifica ello, depone que observó el Fiat Uno secuestrado y puede confirmar con certeza que es el vehículo que huyó raudamente la noche del hecho porque lo tuvo frente a frente y fue su responsabilidad esquivarlo para evitar chocarlo y recuerda que esa noche, dada la nocturnidad, vio los vidrios polarizados pero en la comisaría observó que en realidad eran espejados.-
        Esta confirmación certera de que se trata del mismo rodado que aguardaba a M. y R., la proporciona también P. a fs. 79/vta., donde aporta la razón de sus dichos y señala que al momento del secuestro le llamó la atención que las luces bajas del auto (lo que se confirma a fs. 30/vta. donde se dice luces anteriores y posteriores) se encontraban encendidas, como si en el apuro por dejarlo o en la desesperación, su conductor se olvidó de apagarlas.-
        A fs. 68/vta. la víctima reconoce a M. como una de las personas que materializó el robo a mano armada.-
        Por su parte, M. ha declarado que alrededor de las veintitrés horas, y estando en la casa de su hermana, llega R. y le dijo que saliera porque tenía “un laburo fácil para hacer y que estaba todo bien”. Este llegó en un Fiat Uno con vidrios espejados en cuyo interior había un conductor que tenía dos armas sobre el asiento del acompañante; R. toma el revólver y le entrega a él una pistola que ya estaba “pajeada”, diciéndole Jara que ésta tenía bala en boca. Que al conductor no lo conocía, se dirigen a la telefónica y empiezan a mirar y al no ver a nadie y que se veía fácil, éste se estaciona a una cuadra más o menos y les dijo “está todo bien, los espero acá”; y los esperó a la vuelta sobre calle Tucumán a una cuadra de distancia aproximadamente. Él con R. bajan, entran a la telefónica apunta con la pistola al dueño obligándolo a quedarse quieto y R. retira la plata de la caja y del bolsillo de la camisa del propietario.-
        Continuó declarando, que luego de ello salen y ven pasar a la policía y al intentar llegar al auto lo detienen, tirando el arma al piso; y luego apresan a R., alcanzando éste a llegar a la puerta del auto, la que quiso manotear y no pudo, y el automóvil se marchó abandonándolos. Diciéndole el menor que el conductor del auto era de apellido Jara; al que conocía mejor que el dicente porque ya habían hecho otro “laburo”, y que dicho sujeto se encargaba de vender las cosas que robaban. Describe físicamente al encartado y depone que éste, según se enteró por D. L., conoce muchos jóvenes y les organiza trabajos. R. estaba sorprendido que el imputado los hubiera abandonado porque le había asegurado que si les iba bien esa noche, después “el Viejo” (por Jara) les iba a dar “la movida” de otros negocios.-
        Asimismo narra que R. le contó que se repartían con Jara el producido de lo mal habido. Describe luego el interior del Fiat como bien cuidado y con tapizado color gris.-
        Por todo lo que vengo meritando, no existen dudas de la plena validez de los dichos de este coprocesado. Además, ante ello, cabe preguntarse: ¿cómo sabe M. que ese auto era conducido por el nocente al momento del hecho, qué se trataba de un Fiat Uno y tenía vidrios espejados y fue utilizado para cometer el robo?; vemos que su narración sobre quien portaba el revólver (R.) y quien la pistola (él) coincide con lo actuado y probado en autos; como asimismo la distribución de tareas en el negocio siniestrado coincide en términos generales con lo relatado por la víctima. Y, repárese en un dato muy significativo, cual es el que menciona que Jara los esperaba en la calle Tucumán, como surge del croquis de fs. 06 y lo ha testimoniado C.-
        Asimismo, tanto su proceder como el de R. en la vía pública, ante la aparición de las autoridades preventoras y luego de cometer el atraco, resulta coincidente en lo sustancial con lo expuesto por C., P. y J. C..-
        A este plexo probatorio habría que sumarle el reconocimiento de fs. 70 donde M. reconoce el auto que lo pasó a buscar y que le fuera secuestrado a Jara. Empero, ante el cuestionamiento defensivo al respecto sobre esta pieza procesal y sin perjuicio que este Tribunal ya lo resolvió como cuestión preliminar, y aplicando sobre tal reconocimiento el método de supresión mental hipotética –como asimismo con respecto al expediente minoril que corre por cuerda- igualmente la participación analizada deviene sin hesitación. Por otro lado, en la especie, tal reconocimiento puede quedar soslayado ante los contundentes y precisos dichos de M.-
        Caben adunar también, los indicios de oportunidad y móvil delictivo, pre-delictuales y post-delictuales del caso. En definitiva, ninguna duda cabe sobre que Jara era la persona que conducía el vehículo referido y debe ser responsabilizado como partícipe primario; entregó las armas, trasladó a los reos, los esperó en las cercanías para facilitarles la huída, aunque después por la intervención policial decidió darse a la fuga y abandonarlos, por lo que ha prestado una colaboración que resultó esencial para lograr la consumación del atraco planeado mediante un acuerdo previo con concurso de contribuciones tendientes a un objetivo o hecho común. Existe en el caso, la convergencia intencional e identidad del hecho, requerido por doctrina y jurisprudencia.-
        A mayor abundamiento, y no obstante que el descargo del acusado en la instrucción no fue recibido en el juicio por una omisión voluntaria, a los fines de salvaguardar el derecho de defensa y el debido proceso, y sin que ello signifique una incongruencia, cuadra exponer que el plexo probatorio analizado lo desmiente rotundamente cuando afirmara que desconocía el hecho, nada tenía que ver con las personas involucradas en el mismo y que era inocente. De meritarse objetivamente su descargo va de suyo que a la prueba de cargo colegida habría que sumarle en disvalor los indicios de mendacidad y mala justificación; circunstancias que en esta oportunidad dejo soslayada a los fines de salvaguardar los principios constitucionales aludidos.-
        VI- Calificación legal: de la denuncia de la víctima y su declaración en el debate; de las actuaciones policiales de fs. 1/3; de las testimoniales de T., C., P., J. C. y M.; e indagatoria de M., surge que el robo se cometió con armas de fuego y se encuentra acreditado que las mismas resultaron aptas para realizar disparos en forma normal, como lo determina la pericia técnica de fs. 128/131 en relación al revólver Pasper que portaba R. y la pistola Bersa que empuñaba M.; según lo probado en el legajo.-
        Así las cosas, considero que en el sub exámine resulta de aplicación la ley anterior a la vigente 25.882, por resultar la más benigna para el caso (art. 2. C.P., 1° párr.).-
        Por otra parte, si bien sigo sosteniendo que en casos como el presente (art. 166, inc. 2°, C.P.) también corresponde aplicar la agravante genérica del artículo 41 bis de la ley Sustantiva (vide al respecto mis argumentos y fundamentos en el fallo “Gutiérrez…” R°: 33-68-2003; protocolizado por este Tribunal por unanimidad), por razones de economía procesal, a los fines de no irrogar, y dejando a salvo mi opinión en contrario, no he de receptarlo en esta oportunidad, atento que nuestro Excmo. Tribunal Superior de Justicia en el caso “Lezcano-Alian-Torres…” (Ac. n°: 04/2004; del 17-03-2004), con cita del precedente “Hernández…” (Ac. n°: 24/2003), doctrina y jurisprudencia, ha sentenciado que no corresponde aplicar esta agravante en casos como el que hoy nos ocupa, por cuanto el Legislador ya la ha tenido en cuenta al fijar los límites de la escala penal y la ha plasmado en el tipo penal en forma abstracta. Añadiendo que: “(…) Como consecuencia, todas aquellas reflexiones que ya constituyen el fundamento del ilícito no pueden ser consideradas nuevamente al momento de fijar la pena para un hecho concreto, pues ello implicaría agravar (…) dos veces por la misma circunstancia: en la subsunción en un tipo y en la fijación de la pena (…)”. Es decir que, para nuestro cimero Tribunal, en estos casos, se vulneraría el principio que prohíbe la doble valoración; al calificarse un hecho dos veces por la misma circunstancia objetiva.-
        Además, se encuentra probado (por J. C., C., P., M., C. y actuaciones de fs. 1/3) que el presente “factum” se cometió en un lugar poblado y en banda. Al respecto, he sostenido inveteradamente que la participación de consuno de tres o más personas -en este caso R., M. y Jara-, cabe calificarlo legalmente como un actuar en banda (art. 167, inc. 2, C.P.), pues para ello no se requiere el requisito de una asociación ilícita (art. 210 C.P.); y en atención a la mayor agresividad y terror ocasionados por el grupo operador y a la disminución de la defensa individual, que torna más fácil el delito como consecuencia del número de intervinientes simultáneos (vide mis votos in re “Pino-Pino”; “Silva-Colihuinca”; “Quintomán”; “Opazo”; entre muchos otros y a cuyos argumentos me remito).-
        Por ello, y va de suyo, nos encontramos ante una situación de doble agravante –robo con armas, por un lado y robo cometido en un lugar poblado y en banda, por otro-, pero como lo tengo expresado en varios antecedentes (consultar: “Pino-Pino”; “Lezcano-Labadie”; “Opazo”,entre otros, con citas), a cuyos fundamentos me remito y teniendo en cuenta la respetable tesis de quienes opinan lo contrario, en aras de la brevedad, aquí sólo he de juzgar que: “en nuestro derecho positivo vigente (y para el caso que aquí se nos presenta) no se encuentra regulado el concurso de circunstancias calificativas. Y, por otra parte, no puede hablarse en puridad de un concurso ideal de delitos. Encontrándose en juego el mismo bien jurídico protegido, con diversas escalas de punibilidad, debe primar, según el caso, el principio de la mayor especialidad (como en este caso) o la regla de la alternatividad”.-
        De manera tal, entiendo que en la especie el “nomen juris” que debe primar es el de robo con armas (consumado, pues ello se encuentra probado –fs.1/3; fs.8/9; y declaración de C.) “ya que en él está comprometido no sólo el derecho de propiedad, sino también el eventual riesgo para la integridad física y aún para la vida misma de la víctima, que supone la utilización de un arma; y sin perjuicio que la segunda circunstancia calificativa se tenga en cuenta para la individualización de la pena” (Confr. mi voto en el precedente “Pino-Pino” R°: 13-128-1994, referido sobre estas líneas).-
        Coincido con la fiscalía que cabe adunar a la calificación legal la agravante del artículo 41 quater del Código Penal. Ello en virtud de que también se encuentra probado en el expediente por el acta de nacimiento de R. agregado a fs. 351, que éste contaba con diecisiete años de edad al instante de perpetrarse el atraco.-
        VII- Surgiendo de fs. 170 que el imputado resulta plenamente responsable; y teniendo en cuenta la naturaleza de la acción desarrollada, los medios empleados para ejecutarla, el daño y peligro causados, la actuación en banda, como agravantes; y los buenos informes de abono y la carencia de antecedentes penales, como atenuantes; estimo justo y equitativo sancionar a Nelson Jara a la pena de ocho años de prisión de cumplimiento efectivo, accesorias de ley y costas, por resultar coautor material y responsable, en grado de partícipe primario, del delito de robo con armas agravado por la intervención de un menor de dieciocho años de edad (arts. 166, inc. 2, 45, y 41 quater, C.P.).-
        VIII- Por imperio de lo normado en el artículo 23 del Digesto Penal referido, no coincido con la fiscalía en cuanto solicitó que deberá disponerse el decomiso del vehículo automotor marca Fiat Uno S, 3P, 1.4, modelo 1977, dominio BVZ-252 secuestrado en autos; porque la situación planteada cuadra comprenderla en la hipótesis de excepción “(…), salvo los derechos de restitución (…) de terceros”.-
        Ello así, por cuanto coincido con Omar Breglia Arias – Omar R. Gauna en opus “Código Penal y leyes complementarias”, 4° Edic. 2001, Edit. Astrea, Pág. 172, con cita de jurisprudencia, al sostener que: “Propietario y copropietario. – Como derivación del principio de personalidad de la pena, la que sólo puede recaer sobre el condenado por el delito, torna el comiso procedente sólo cuando las cosas que han servido para cometer el hecho, o las cosas o ganancias que son el producto o el provecho del delito, son de propiedad del condenado, y no cuando pertenecen a terceros no responsables penalmente por el delito, quienes deben probar en el proceso suficientemente su derecho. (…)”.-
        En la causa se encuentra acreditado (vide fs. 323) que la titular del dominio en un porcentaje del 100% del mencionado vehículo resulta la cónyuge del enjuiciado; por todo ello, y habiendo solicitado la entrega, corresponde hacer lugar a la misma.-
        Sí procede, el decomiso de las dos armas de fuego oportunamente secuestradas en la vía pública (vide actas de fs. 4/5) y arrojadas por R. y M.. No correspondiendo tal medida con respecto al arma de fuego secuestrada en la vivienda de Jara; pues sobre este punto le asiste razón a la defensa técnica, ya que en el expediente no se ha probado ninguna relación entre tal arma de fuego y el hecho cometido y aquí juzgado. Es mi voto.-
        El DR. MARTÍNEZ dijo: Con la salvedad que haré, adhiero al voto del colega ponente.-
        Desde los autos “Silva-Colihuinca…” hemos sostenido con el Dr. Rodeiro que para la configuración del agravante previsto por el inc. 2 del art. 166 del Código Penal, es menester la concurrencia de una pluralidad de personas organizada en la forma que la doctrina del art. 210 del mismo texto legal exige, organización que en el subexámine está ausente. Es por ese motivo que entiendo no concurre esa calificante; sin embargo, la intervención plural en el hecho, como reiteradamente hemos venido sosteniendo es demostrativa de mayor criminalidad y peligrosidad, lo que pondero en definitiva como agravante para proponer al Acuerdo, junto con las demás pautas tenidas en cuenta por el colega, se le imponga una pena de siete años y ocho meses de prisión.-
        El DR. RODEIRO dijo: Con la salvedad efectuada por el Dr. Martínez hago mío el voto del Dr. Modina.-
        Por todo ello, oídos el Ministerio Fiscal y la Defensa, y disposiciones legales citadas,- – – – – –
        SE RESUELVE: I.- CONDENAR a NELSON JARA, de circunstancias personales ya relacionadas, como PARTÍCIPE PRIMARIO en el delito de ROBO AGRAVADO POR EL USO DE ARMAS Y POR LA PARTICIPACIÓN DE UN MENOR DE EDAD (arts. 45, 166 inc. 2° y 41 quater del Código Penal), perpetrado en perjuicio de Luis del Carmen Contreras, a la pena de SIETE AÑOS Y OCHO MESES DE PRISIÓN DE CUMPLIMIENTO EFECTIVO, accesorias de ley y las costas del proceso.-
        II.- DISPONER EL DECOMISO del revólver marca “TANGO”, calibre 32 largo, cromado, con signos de adulteración en su numeración; y de la pistola marca “BERSA”, color negra, calibre .22, N° 1821 grabado en la base de la empuñadura; secuestrados en autos; y la restitución de los demás efectos secuestrados.-
        III.- Regístrese, notifíquese y si recurrida no fuere, cumpliméntese. Practíquese cómputo de pena. Comuníquese y archívese.-

        REGISTRADA AL Nº 38 Fº 120 AÑO 2004.- gcv.-
        Fdo. Dr. Enrique Luis Modina – Dr. Víctor Hugo Martínez – Dr. Oscar Antonio Rodeiro – (Jueces de Cámara) – Dr. Fernando Guillermo Rubio (Secretario de Cámara Penal).-

        • 15 julio 2010 11:30 en 11:30

          Me permití aplicarle las Reglas de Heredia a la sentencia porque figuran citados un menor de edad y una persona fallecida que, me parece, no vienen al caso mencionar a los fines de que se conozcan más detalles de este caso.

  2. Mendieta
    15 julio 2010 23:43 en 23:43

    Es obvio que la absolucion fue por una cuestiòn tecnica -no permitir la incorporacion por lectura de declaraciones de instrucciòn – y no porque fuera inocente, asi que esperemos no tener que pagarle una jugosa indemnizaciòn, aunque obvio teniendo en cuenta su defensor, quien tiene excelente relaciòn con el director del blog, y por tal razòn tomo estado publico, ello no ocurrira

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