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Hugo Cañón opina sobre pro y contra de la elección popular de jueces y fiscales

A fines del año pasado hubo un incipiente debate en el blog que se trasladó a mi página en Facebook bajo el título ¿Deben los fiscales y los jueces ser elegidos por el voto popular?

La feria de enero enfrió el intercambio de ideas, que ahora propongo retomar.

Cito, como posible introducción, estas declaraciones de Hugo Cañón publicadas en el sitio Bariloche2000, de donde además tomé la imagen.

También les recomiendo a los interesados que lean sus conceptos sobre edad de imputabilidad, el rol de la justicia en la democracia y qué se entiende por “inseguridad” y “sociedad más justa”.

Dijo Cañón:

“Se habla de hacer cambios, para que los jueces sean elegidos por voto popular, con periodos de desempeño y no como ahora que tienen permanencia en el cargo, salvo mal desempeño o comisión de delitos.

Esa posibilidad tiene sus pros y sus contras. A favor está claro que responde a una forma más democrática. Los ciudadanos elegirían a sus jueces por el voto y –teóricamente- respondiendo a sus intereses. Pero juega en contra el hecho de que los jueces, para lograr la simpatía popular, la elección o reelección, se puedan apartar de la aplicación de la ley para conformar a sus seguidores.

Y tiene que haber un método de designación de jueces que escape a la lógica de la corporación política (toma y daca), como también superar la dudosa objetividad que a veces tienen los concursos. A veces tenemos concursos “cantados”, pero aún cuando estos sean realizados correctamente, luego el poder político, nacional y de las provincias, van designando conforme a los acuerdos que van sellando.

Si el ciudadano tiene oportunidad de saber quién es el candidato, si es buen vecino, si paga los impuestos, si cumple con el almacenero de la esquina, es probable que nombre gente más honesta y con ello se aporte al mejoramiento de la justicia. Es más peligroso un hombre o mujer deshonesto, sin convicciones o influenciable, que el que  carece de grandes conocimientos. Con idoneidad y buen sentido, se puede aplicar la ley dando a cada uno lo suyo.

Por supuesto que estas consideraciones son elementales, y cualquier cambio que se pretenda realizar requiere de un amplio debate y del aporte de los que están en condiciones de pensar con altura y a largo plazo estos temas”.

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  1. leticia lorenzo
    17 marzo 2011 23:04 en 23:04

    Me parece que este es uno de los debates más interesantes en lo que hace al sistema judicial y sus reformas. Personalmente creo que la elección popular de jueces y fiscales posibilitaría que estos funcionarios rindieran cuentas, estuvieran más en contacto con la población a la que deben servir y se conectaran con las necesidades reales de la población. Es lo que sucede con los poderes legislativo y ejecutivo: mal que les pese y aunque no quieran, llega un momento en el que deben rendir cuentas de su gestión y allí la gente evalúa (con más o menos información, con más o menos análisis) cuan buenos o malos han sido. Creo que un sistema así le aportaría cierta frescura al sistema judicial.
    Coincido en que se corre el riesgo de que los “candidatos judiciales”, por el objetivo de ganar la elección tomen posturas que respondan más al clamor popular que al análisis de la ley; pero honestamente creo que eso ya sucede en nuestros días, así que no me parece un riesgo mayor (prefiero pensar que podríamos sorprendernos con otro tipo de juez, más humano y comprensivo de la realidad social).
    Lo que sí me parece importante considerar es que este tipo de sistema es útil cuando hablamos de circunscripciones pequeñas. Si un candidato tuviera que hacer una campaña a nivel provincial, por ejemplo, eso requeriría una serie de recursos que seguramene le dejarían debiendo favores antes de asumir su cargo. Si, por el contrario, la elección se limitara a un territorio donde la población conociera ya los antecedentes la candidata o el candidato, en función a su cercanía, las cosas serían diferentes.
    Hace poco me tocó asistir a una visita a Washington para conocer su sistema de seguimiento a los procesados que permanecen en libertad. Una de las cuestiones que me impresionó sobre lo que nos contaron fue que uno de los problemas más grandes que han tenido para lograr que los jueces apliquen medidas de permanencia en libertad distintas a la fianza económica, ha sido que las empresas que se dedican a pagar las fianzas de los procesados para luego cobrarles a ellos, son de las principales entidades financistas de campañas de jueces; por lo tanto, los jueces son renuentes a reducir el número de fianzas porque ello equivale a reducir las contribuciones a sus campañas de reelección. En definitiva, en todos lados se cuecen habas y hay que tener el ojo atento a las experiencias existentes para no caer en los mismos problemas, ¿no?

  2. martin
    18 marzo 2011 16:13 en 16:13

    Me parece que la idea tiene más contras que pros. En primer lugar, no puede adoptarse un sistema de elección por voto popular en lugares chicos y en lugares grandes no. Con qué argumento decimos que en Chos Malal se vota y en Neuquén o en Buenos Aires se concursa? Después está el tema de la devolución de favores a quienes bancaron la campaña y el de la demagogia judicial para poder ser reelecto. Se me dirá que en todo caso habría que prohibir la reelección, pero en ese caso el problema sería que el juez que sabe que su mandato está próximo a terminar necesita ir buscando otro trabajito, seguramente en algún estudio jurídico, y es probable que para acceder a ese trabajo se le exija algún favor para ese estudio antes de abandonar la magistratura. Que se yo, no es algo que haya considerado mucho, pero de movida diría que no me gusta la idea.

  3. Diego
    20 marzo 2011 22:15 en 22:15

    Ya di mi opinión sobre el tema en las discusiones que se hicieron en enero, por lo que me remito a esos post (es decir, estoy en contra de la elección popular de los jueces, pero podría estar a favor -si se implementa de una manera razonable- con el mecanismo para la elección de los fiscales). Ahora, cambiando un poquito la perspectiva: no sería interesante que los miembros “políticos” del Consejo de la Magistratura (es decir, aquellos que son elegidos por los partidos políticos) fueran electos por votación popular? (manteniendo, obviamente, a los miembros elegidos por el Poder Judicial y el colegio de abogados). Francamente, creo que es por ese lado por donde realmente se podría mejorar el pésimo sistema actual.

  4. Jorge
    21 marzo 2011 9:50 en 9:50

    Ignoro porque se rechaza la carera judicial para la designaciòn de magistrados y funcionarios. La elecciòn por el voto popular provocarìa la inevitable intromisiòn de los partidos polìticos en la justicia como ya ocurre con los consejeros de los colegios de abogados que en la actualidad representan al radicalismo y al MPN sobischista. Ratificarìa que el sistema republicano ha desaparecido en nuestro paìs gobernado por sindicalistas camioneros y polìticos sin grandeza

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