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La actriz, el ex ministro, y la redefinición de lo público y lo privado

Doy por conocido el encuentro, filmado y fotografiado, que tuvo como protagonistas a la actriz Juana Viale y al ex ministro de Economía Martín Lousteau. El caso presenta una buena oportunidad para reflexionar sobre la exposición a la que deben estar sometidos permanentemente las celebridades y los funcionarios; cuál es el límite para meterse en cuestiones privadas de las personas, sean de trayectoria pública o no; estén haciendo algo vinculado con su trayectoria pública o no; estén haciendo algo de interés general o no; y así podríamos seguir abriendo el árbol de posibilidades.

También es bueno interrogarse sobre la exposición de aquellas personas sin vida pública pero que utilizan las nuevas tecnologías de comunicación y las redes sociales para dar a conocer su ideas, sus gustos, sus amistades, sus modos de divertirse, hasta que esa foto graciosa de la parranda con amigos se convierte en un obstáculo para conseguir trabajo. Todo lo que subamos a Internet, como dijo claramente Jorge Gobbi en el último Roca Blog Day, construye un archivo sobre nosotros.

Para profundizar en este camino, entre lo mucho que hay para leer me parece oportuno recomendar “Los límites cambiantes de la vida pública y la privada”, reflexiones de John B. Thompson, catedrático de Sociología en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, texto al que llegué gracias a Alejandro Rost.

Van aquí algunos párrafos de una conferencia que impartió en 2009 en Santiago de Chile:

¿Cómo podemos conceptualizar la privacidad? Según mi punto de vista, la manera más prometedora de conceptualizar la privacidad es en términos de control. En su sentido más básico, la privacidad tiene que ver con la capacidad de los individuos de tener control sobre algo. Normalmente este “algo” se entiende como información, es decir, la privacidad es la capacidad de controlar las revelaciones sobre uno mismo, y de controlar cómo y hasta qué punto éstas pueden comunicarse a los demás”.

“Tal como el desarrollo de los medios de comunicación separó la noción de esfera pública de un escenario común compartido, también ha separado la noción de lo privado del espacio físico como la casa en la cual un individuo vive y se puede refugiar para escapar del escrutinio de la vida pública. Cuando hoy un individuo se sienta en el espacio de su casa o en su dormitorio y se conecta a Internet para revelar información sobre sí a miles o millones de otros, ¿en qué sentido está situado en una esfera privada? Puede que esté en el espacio privado de su casa, pero al mismo tiempo está participando en el escenario público de difusión de información. Por lo tanto no podemos pensar en lo privado exclusiva o básicamente en términos de espacio físico”.

“Lo privado hoy está constituido por un territorio desespacializado de información y contenido simbólico sobre el cual cada individuo piensa que puede ejercer control, sin que sea relevante dónde este individuo o esta información se sitúen físicamente.

“Que los individuos crean que son y deben ser capaces de ejercer control sobre la información de sí mismos no significa necesariamente que tengan siempre el derecho a hacerlo, o que cualquier derecho a la privacidad que tengan siempre estará por sobre otras consideraciones. Por el contrario, el derecho a la privacidad no es más que un derecho, y en algunos casos puede ser perfectamente invalidado por otros factores que aporten más peso en una deliberación normativa sobre los méritos relativos de derechos y demandas en conflicto”.

Por último, y como recuerdo a Ernesto Sabato, vienen al tema siquiera de modo tangencial estas líneas de su célebre carta “Querido y remoto muchacho” publicada en Abaddón el exterminador:

El triunfo es  siempre una especie de vulgaridad, una suma de malentendidos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosidad que se llama un hombre público, y con derecho (con derecho?) un chico como vos mismo eras al comienzo te podrá escupir”

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  1. pepino
    1 mayo 2011 23:09 en 23:09

    Más allá de lo interesante que resulte el debate en cuanto a cuál es el límite enre lo público y lo privado, el caso que tomás como ejemplo para disparar el tema es el típico contenido berreta que tanto criticamos en un post anterior. Puede ser público o privado, pero a fin de cuentas: A quén cuernos le importa que Lousteau y Juanita Viale anden curtiendo? Si esa es la noticia del mes estamos al horno!!!

    • 2 mayo 2011 1:11 en 1:11

      Me parece que lo berreta es quedarse dando vueltas en la superficie del escándalo farandulesco, y no tratar de profundizar sobre los límites de lo público y lo privado.

      • pepino
        2 mayo 2011 15:42 en 15:42

        No es esa la opinión de al menos uno de sus ministros (Fayt, que a su vez cita al STC de España) considera que el límite entre el derecho a la intimidad y a la libertad de prensa está dado justamente por el contenido del dato revelado.
        Es decir, si esos datos tienen o no relevancia pública, explicando claramente que esa relevancia pública no está dada no es cualquier cosa que tienda a satisfacer la curiosidad ajena; sino aquellos acontecimientos que afecten al conjunto de los ciudadanos.
        En el caso que vos proponés como ejemplo la afectación a la intimidad de los involucrados es evidente, porque como dije antes el romance entre Viale y Lousteau no es información pública ya que a ningún ciudadano afecta. Es mero chusmerío barato, periodismo (?) berreta y una ilícita injerencia en la initmidad de la gente publicada con el único fin de distraer la atención hacia temas carentes de importancia.

  2. tintanegra
    2 mayo 2011 13:29 en 13:29

    Muy buen tema Berto. Las nuevas tecnologías han cambiado la circulación de la información… su distribución etc., en consecuencia entramos en un mundo para conceptualizar muy diferente pareciera que año tras año. La innovación permite registrar hechos de la vida cotidiana que toman sentido a través de las redes. Las nuevas generaciones tienen un universo simbólico diferente, por lo tanto lo público y privado se desdibuja y se redefine con el tiempo y de forma dinámica. Por lo tanto creo que los medios de comunicación masiva deben tener en claro a que intereses representan, a que público se dirige entre otras cosas. Tener una dimensión ética para reproducir en coro una noticia es para mí la manera de construir más y mejor democracia y participación. Hablar muy mal de personas que no pueden defenderse o que son ridiculizados públicamente son síntomas de conductas autoritarias. Alegrarse porque una persona de clase social elevada es sorprendida en actos de moral dudosa pareciera ser la venganza de los resentidos. Creo yo que existe una demonización de ciertos actores sociales que antes influyeron en la opinión pública como modelos a seguir. Ponerlos en tensión es querer degradar al otro poniéndose afuera generando una “falsa moral”. Creo que se pretende construir un modelo moral diferente pero que nadie puede ponerse como ejemplo. La pregunta que hago aunque pareciera no tener relación es ¿quien cree que Osama Bin Laden haya muerto?
    Cuando se publican y se distribuye tanta basura sobre “los otros” afecta la credibilidad porque todo es parte de un espectáculo, aun cuando se trate de las cuestiones mas serias y peligrosas.

    • martin
      2 mayo 2011 21:42 en 21:42

      Hay algo más grave aún en la noticia de Bin Laden: discutimos si está muerto o no. Muy pocos cuestionan que el gobierno de los Estados Unidos, sin un juicio previo, pueda elegir a dedo quien vive y quién muere. Nótese que por más terrorista que hubiera sido y deleznable que fueran sus crímenes (en caso de que los hubiera cometido), a Osama también le asiste el mismo derecho a humano que a cualquier tipo: Esto es el de ser juzgado por un tribunal imparcial con las suficientes garantías como para ejercer su derecho de defensa y recurri del fallo. Sin embargo lo asesinaron y eso es recibido por los medios como una noticia excelente que hace al mundo un lugar más seguro, siendo pocos los que se cuestionan con qué autoridad puede un presidente dar la orden de matar a alguien y jactarse de ello ante los ojos del mundo.

      • Cristina
        2 mayo 2011 23:37 en 23:37

        Estoy de acuerdo, no se puede combatir terrorismo con mas terrorismo. Hay organismos de justicia internacionales, lo “civilizado” hubiera sido en todo caso, llevarlo a juicio en tribunales internacionales. Asi de esta forma es la ley del mas fuerte y del todo vale. Es como hacer justicia por propia mano. Asi EEUU se jacta de invadir un pais para asesinar a una persona con su brazo armado en los grupos de elite. Eso no es mas que otro acto terrorista. Agravado porque el presidente de EEUU es el premio Nobel de la Paz que sostuvo que con este asesinato se hizo justicia.

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