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Pautas para cubrir una elección sin que el estrés nos devore (a propósito de #Neuquen 2011)

Trabajé para diarios en todas las elecciones, desde 1983 a la fecha. A propósito del comicio del 12 de junio en Neuquén, en el que se elegirán gobernador, vice, diputados provinciales, y en algunas ciudades también intendentes y concejales, se me ocurrió ofrecer algunas sencillas pautas para la cobertura.

En general, el día de elecciones es de intenso trabajo para los y las periodistas con un cuello de botella que empieza una hora después del cierre de las urnas, cuando surgen los primeros cómputos.

A medida que se acerca el horario de cierre, más que cuello de botella sentimos estrangulamiento. Aumentan el estrés y el margen de error en las crónicas.

Una parte de la audiencia sigue el cómputo voto a voto a través de los medios audiovisuales o digitales, pero al menos en Neuquén es notable aún la cantidad de personas que esperan al otro día que el diario les ofrezca la información sistematizada, ordenada, y acompañada de análisis para confrontarlo con la propia opinión.

Para que el trabajo sea lo más prolijo posible, y que no signifique un desgaste innecesario para quienes están encargados y encargadas de la cobertura, hay que tener en cuenta:

Planificación. En los días previos hay que decidir la cantidad de páginas que se le dedicará a la cobertura y las notas que irán en cada página.

Siempre hay imprevistos, por lo que el esquema debe ser flexible. Pero no es desatinado disponer una doble página de apertura con una crónica general de la elección, las voces del ganador o ganadora y de quien obtuvo el segundo lugar, y un cuadro estadístico para que la audiencia tenga, a un simple golpe de vista, los números gruesos de la elección.

En las páginas siguientes se puede ir desplegando el resto de la información e incluso ampliando la que se sintetizó en esa doble de apertura.

Repasar, con sentido autocrítico, lo que se hizo en la última cobertura, suele ser de mucha ayuda.

Dividir las tareas. Si cada periodista tiene en claro qué le corresponde hacer, disminuye la posibilidad de que, cuando se trabaja a toda velocidad, surjan discusiones en la redacción porque tal tarea no fue acometida o la están realizando dos personas a la vez.

Una organización básica es en grupos por horarios y por áreas de cobertura, dejando a salvo que todos deben mantener una fluida comunicación entre ellos todo el tiempo.

El grupo que trabaje en el horario matutino se encargará de recorrer los lugares de votación, recoger impresiones de los ciudadanos, eventuales quejas e incidentes. También deberá conocer con anticipación el horario en el que sufragará cada candidato o candidata (los equipos de prensa de los partidos suelen difundirlo unos días antes) para estar presente en ese momento.

El trabajo de la mañana suele no lucir en el diario del día siguiente. Hay mucha información que envejece con rapidez, les resulta de más utilidad a las radios, los canales de televisión y los medios digitales que informan minuto a minuto mediante textos, fotos y videos.

Para que el equipo de la mañana no sienta la frustración de que su esfuerzo no se refleja en las páginas del diario son necesarios al menos dos requisitos: que el trabajo se haga consciente de que será publicado al día siguiente (y por eso hay que elegir bien sobre qué se escribe) y que los editores y editoras del turno tarde/noche respeten a sus compañeros y compañeras de la mañana y no desechen sin contemplaciones, por problemas de espacio de última hora, lo que ellos dejaron escrito. Si la planificación fue la correcta, esto no debería ocurrir.

La organización por áreas de cobertura es fundamental para que cada periodista tenga asignado un aspecto específico de la elección, a fin de evitar baches y superposiciones.

Como mínimo, tiene que haber presencia en la sede de campaña de los principales partidos que compiten y en el centro de cómputos oficial.

Según anticipó el gobierno, los datos de la elección de Neuquén se difundirán por Twitter, Facebook y mensajes de texto a los celulares de los periodistas. De todos modos sería insensato quedarse sentado en la redacción frente a la pantalla de la computadora esperando que carguen la información.

Si hay suficiente personal disponible, un equipo debe tomar la posta de la cobertura una vez que se declaró un ganador o ganadora y buscar su palabra, mientras otro equipo se encarga de los y las derrotados y derrotadas.

En general son las mismas personas las que hacen las dos cosas, y al regresar a la redacción les espera por delante un importante cúmulo de trabajo: reflejar cómo se vivió el escrutinio en los centros de campaña y transcribir las palabras de los y las protagonistas.

Hay que tener en cuenta que un partido político puede salir en tercer o cuarto lugar pero de todos modos ser noticia, porque su performance resultó inesperada (por lo buena o por lo mala).

Los diarios tienen su cabecera en la ciudad capital, cuyo comportamiento electoral es noticia en sí mismo. Pero no se debe descuidar el interior provincial, y un equipo debe encargarse de coordinar el trabajo con los corresponsales. En el resto de las ciudades de la provincia también pueden darse resultados sorprendentes, y hay que estar atentos para darle el espacio que se merece.

Todos los y las periodistas involucrados e involucradas en la cobertura deben conocer los números del comicio, pero alguien debe ocuparse específicamente de los números. Será el o la encargado o encargada de elaborar los cuadros estadísticos que ofrecen a la audiencia esa información sintetizada que le permiten conocer, con un solo golpe de vista, cuál fue el resultado numérico de la elección.

Los títulos de las notas principales se redactan a último momento. Al tener en cuenta toda la información disponible se elegirá de manera más adecuada el verbo: desde el neutro “Ganó Fulano”, hasta el editorializado “Aplastó Fulano” con todas las variantes intermedias.

Por último: en ninguna redacción sobra personal a la hora de cubrir una elección. Todas las manos son pocas para escribir y editar semejante volumen de información con la mira puesta en ofrecer la de mejor calidad, con la mirada más aguda, y superadora de la que brindan en tiempo real otros medios.

Quién ganó, lo informará todo el mundo. Cómo, por qué, cuáles son las claves de ese triunfo, es lo que muchos buscarán en el diario del día siguiente.

Cuanto más planificado y ordenado se haga el trabajo, todos y todas podremos afrontar mejor los imprevistos que siempre se producen, terminaremos menos cansados y más satisfechos.

A los periodistas nos gusta nuestro trabajo, y nos gusta disfrutarlo. Es un mito que sin estrés no se pueda hacer periodismo.

El hashtag para seguir la cobertura por Twitter el domingo es #Neuquen2011.

Quienes deseen aportar mejoras a estas pautas serán bienvenidos.

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