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El caso que puso en jaque a Manganaro y su plan de seguridad (para memoriosos y desmemoriados)

Hoy se fugó Luis Aboy, condenado a prisión perpetua por el asesinato de las hermanas Olga y Teresa Buamscha, ocurrido el 21 de marzo de 2005 en Junín de los Andes.

De inmediato recordé el contexto político en el que se produjo ese crimen, y las derivaciones producto de la intervención de quien entonces era ministro de Seguridad, Luis Manganaro.

El 3 de abril de 2005 (antes de que detuvieran a Aboy) escribí para el diario la nota que pego a continuación, para los memoriosos y, sobre todo, para los desmemoriados.

La investigación del doble crimen de Junín de los Andes transita por un sendero sombrío, para preocupación del ministro de Seguridad, Luis Manganaro, quien se jugó buena parte de su capital político con la esperanza de anunciar en pocas horas que el hecho estaba esclarecido. La realidad lo desmintió una vez más. Todo indica que sus esfuerzos no resultaron suficientes y que su elogiada policía está lejos de resolver con rapidez casos de alta complejidad.

Manganaro lleva 16 meses al frente de la cartera. Es difícil saber si se siente cómodo en el cargo, pero más sencillo resulta enumerar los tropiezos que ha sufrido. En el primer año de gestión tuvo que descabezar la conducción de la Unidad 11 después de negar que allí se torturara a los detenidos; no pudo imponer la reforma de la ley del Niño y el Adolescente pese a su aparatosa exposición ante la Legislatura y se ganó una denuncia penal por ventilar los detalles de la violación de una menor.

En sus intervenciones más recientes, contraatacó las denuncias de amenazas a los obreros ceramistas. Lo hizo a través de su segundo, Hugo Acuña, quien frente a 16 micrófonos y nueve cámaras de televisión intentó instalar la hipótesis de las autoamenazas e involucrar al gobierno nacional. El tema desapareció de la agenda oficial apenas 24 horas después, y terminó sepultado cuando se supo que la llamada intimidatoria se había hecho desde un teléfono público ubicado en esta misma ciudad.

Tuvo otros desaciertos que lo distrajeron de su función específica. Por ejemplo, cuando intentó que la justicia obligara a los periodistas a revelar sus fuentes de información y que se investigara qué funcionarios judiciales hablaban con la prensa.

En medio de tantos avatares, todavía no encontró el momento propicio para lanzar el plan de seguridad que, según sus palabras, será modelo a nivel latinoamericano.

Parecía que iba a ser en marzo, y para darle dramatismo en forma contemporánea resolvió hacer público un supuesto anónimo enviado por supuestos ex agentes de la SIDE, que vaticinaban un hecho criminal “de grave trascendencia nacional que ponga de manifiesto la inseguridad de la provincia”.

La oposición política ridiculizó el anónimo, pero el ministro lo tomó lo suficientemente en serio como para enviarlo a la Legislatura para que se lo considere. En este contexto se produjo el doble crimen de Junín, pero Manganaro ya ha dicho que no era ese el hecho que esperaba que ocurriera.

Sin embargo, reúne los requisitos del anónimo: tuvo trascendencia nacional (fue cabeza de página con foto en el diario de mayor tirada del país) y puso de manifiesto la inseguridad en la provincia.

¿Quién conduce?

Manganaro voló a Junín el mismo día en que fueron descubiertos los asesinatos de Olga y Teresa Buamscha. Sea por la evidente gravedad del hecho, sea por otras razones (¿influyó que las víctimas eran integrantes de una familia con sólidos lazos con el MPN?), el ministro apostó fuerte.

Movilizó todos los recursos a su alcance y hasta su propia presencia física. Así, su figura quedó atada al éxito o al fracaso de la investigación.

Numerosas fuentes consultadas coincidieron en señalar que la presencia del ministro en el escenario del crimen fue beneficiosa porque agilizó muchas diligencias, pero al mismo tiempo perturbó el normal desarrollo de la pesquisa.

“Era imposible saber quién conducía la investigación: estaban el fiscal, el juez, el jefe de la Policía, el subjefe, el jefe de la comisaría local y encima el ministro. Todos daban órdenes, se superponían, el personal reunía información y no sabía a quién llevársela”, dijo una de las fuentes consultadas.

El amontonamiento generó celos entre tantos investigadores, cada cual con su particular forma de proceder, y se hizo una costumbre criticar el trabajo ajeno.

Además se desató una curiosa competencia “para ver quién le llevaba primero la novedad al ministro”, dijo otra de las fuentes.

“Pasaban por arriba al juez y al fiscal, querían hacer méritos a otro nivel”, agregó.

“Todos decían tener un dato, cuya importancia a veces exageraban sólo para hacerse notar ante el ministro”.

La urgencia provocó desprolijidades.

Algunas menores: todos los policías con experiencia en investigaciones asentados en la capital fueron desplazados hacia Junín, pero primero se movilizó a los especialistas en robos y muchas horas después a los de homicidios.

Otras más gruesas: hubo detenciones que parecieron arbitrarias, tanto que a las pocas horas los supuestos sospechosos fueron liberados.

(Actualización: esas detenciones arbitrarias derivaron en denuncias de apremios ilegales que alcanzaron incluso a funcionarios judiciales aún en actividad)

“Lo peor que se puede hacer en estos casos es meter presos a 20 tipos con la ilusión de responder a la presión social y tener que soltarlos enseguida por falta de pruebas”, dijo otro experto consultado.

El estigma

La presencia de Manganaro cumplió otro objetivo: contener a los familiares. Lo primero que les dijeron fue que no habrá novedades importantes por lo menos durante un mes. Al parecer surtió efecto: a dos semanas del hecho, ningún allegado a las víctimas, ni nadie de la localidad, salió a pedir justicia en la calle.

En Neuquén sobrevuela tácitamente un estigma: el del primer triple crimen de Cipolletti. Cualquier fuente a la que se consulte jurará que en esta provincia no pasaría lo mismo que del otro lado del puente. Sin embargo, los primeros detenidos en Junín fueron changarines, porque la maquinaria penal suele moverse casi por inercia en una sola dirección. Allá cayeron los marginales Sepúlveda y Huenchumir, aquí dos integrantes del elenco estable de sospechosos, algunos de los cuales viven en una chacarita y duermen en autos desmantelados.

Después de estar casi una semana en Junín, Manganaro tuvo que regresar a Neuquén sin grandes anuncios, y debió esforzarse para parecer optimista en la última rueda de prensa.

Tan afecto a las declaraciones altisonantes, es razonable deducir que si no se mostró triunfalista es porque no hay motivos para ello.

Quienes han visto el expediente aseguran que existen muy pocos elementos en contra de los dos detenidos.

Eso no impide que quizá el juez Rolando Lima, a quien se menciona con insistencia como futuro camarista penal en Neuquén capital (actualización: Lima nunca fue camarista, terminó preso por ayudar a escapar a un pirata del asfalto), les dicte la prisión preventiva en los próximos días, pero pocos creen en Junín que tras las rejas están los verdaderos autores.

El enlace a la nota original, aquí.

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  1. JOrge S
    27 octubre 2011 10:01 en 10:01

    Y acordate que en aquella busqueda frenetica de culpables el Fiscal de Junin allano domicilios de noche (esta prohibido) y saco a los changarines de la Comisaria para que les señalen donde estaban los cuchillos utilizados. Por el rapido esclarecimiento fue premiado por Manganaro y propuesto para Juez de Junin, pero al ser denuncioado y indagado junto a los policias por los apremios ilegales, retiraron su pliego de la Legislatura. Los policias fueron condenados por las torturas (submarino seco) y se quedaron sin trabajo, pero el Fiscal no fue acusado por el Fiscal titular, y logro un silencionsa absolucion.

  2. Pablo
    27 octubre 2011 20:50 en 20:50

    JOrge S. como es posible que ese esos fiscales todavía estén en sus cargos y para colmo aparezcan como candidatos a jueces de san martín de los andes. Que vergüenza, que corporación la de funcionarios. Por favor lean la sentencia de la cámara de Zapala condenando los hechos aberrantes que cometieron estos sujetos junto a la policía. Hay que leer la sentencia de Zapala completa.

    aprovecho para recordar a un verdadero JUEZ recientemente fallecido.

    El DR. RODEIRO dijo: El voto del distinguido colega preopinante satisface plenamente mi sentir juzgativo, por lo que adhiero al mismo en todas sus partes haciendo míos sus fundamentos.-

    Como el Dr. Martínez no ha dejado tela para cortar, sólo voy a referirme a una cuestión que no puedo soslayar habida cuenta la gravedad institucional que tienen los hechos que quedaron al desnudo como consecuencia del debate oral.-

    Es cierto -como lo sostuvo el Señor Defensor de los imputados- que en su mayoría fueron hechos ajenos a los que motivaban el juicio, pero por estar tan íntimamente ligados con estos fue inevitable que quedaran expuestos a medida que se incorporaban las pruebas. Y es así como hemos visto allanamientos realizados en horas nocturnas contrariando groseramente lo dispuesto por nuestra Constitución Provincial, allanamientos sin orden judicial, una denuncia archivada con fundamentos írritos o fraudulentos (Barría), detenciones sin justificativo legal alguno (hermanos González), sobreseimiento dictado por la jurisdicción con fundamentos írritos o fraudulentos solicitado por el Agente Fiscal, en fin, una gama de irregularidades que evidentemente pueden encuadrar en hechos delictivos o gravísimas faltas administrativas que ameritan su investigación tal como lo expone el voto de apertura.-

    Por tal razón, y como la defensa nos habló en un segmento de su exposición de la existencia de “espíritu corporativo” en el ámbito del Poder Judicial, quiero que quede claro que de ser ello cierto, este juzgador ha sido, es y seguirá siendo ajeno al mismo.-

    Es cierto que la circunstancia de que se haya juzgado solamente a sus pupilos aparece contrariando el más elemental sentido de justicia pues no ha permitido, sino parcialmente, “dar a cada uno lo suyo” conforme la vieja definición de Ulpiano, pero ello será corregido -espero- con lo que esta Cámara está ordenando en este pronunciamiento. Así voto.-

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