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Desertó el 70% de los participantes de un concurso para un juzgado

Diez postulantes competían para el cargo de juez de instrucción de Junín de los Andes, pero ayer se presentaron a rendir el examen escrito solo tres: Jorge Criado (impugnado por la APDH), Romina Sosa Rojido y Blanca Alderete.

Es decir, el 70% de quienes se inscribieron renunciaron antes de comenzar la segunda etapa en el proceso de selección.

También renunció uno de los tres postulantes al concurso para fiscal de Cámara de Zapala. Continúan en carrera: Sandra González Taboada y Marcelo Jofré.

La noticia de la masiva deserción fue recibida con malestar por los integrantes del Consejo de la Magistratura en la sesión ordinaria. Especialmente porque en su mayoría quienes se apartaron son funcionarios y funcionarias del Poder Judicial.

El concurso para cubrir dos vacantes de juez en las Cámara Criminales I y II de Neuquén, en comparación con los otros, conserva una nutrida cantidad de candidatos y candidatas: ocho de los once iniciales.

El próximo jueves se conocerá el orden de mérito técnico de los tres concursos.

En tanto, ya hay fecha y lugar para la entrevista personal a Gloria Martina, la única aspirante a jueza de Cámara de Todos los Fueros de Zapala. Será el lunes 18 de junio, a las 10, en aquella localidad.

(Por L.L.B.)

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  1. duralex
    6 junio 2012 13:08 en 13:08

    Realmente es preocupante esta fuga masiva en la elecciòn de jueces en lajuridiscciòn de Junìn de los Andes. Quizàs no aparezcan claras las exigencias del C.M. respecto de los requisitos que debe reunir un postulante para ser nada màs y nada menos que juez en la provincia de Neuquen. Pensando en ello recordè un viejo artìculo sobre el punto que guardè celosamente y me pareciò imoportante ponerlo de manifiesto a cualquier evento. En el se dice lo siguiente: ” En estos tiempos difíciles que nos toca vivir el juez y la justicia deben cumplir un rol especialmente relevante para que la democracia republicana se consolide de manera contundente y definitiva mediante la aplicación por los magistrados en cada caso de aquella solución que se ajuste a la ley y a los derechos y garantías consagrados en la Constitución Nacional.

    El juez no aprende en las universidades o escuelas de derecho a ser tal y a hacer justicia en los distintos supuestos que se llevan a su conocimiento y decisión sino que ello nace de una intima y rigurosa vocación que requiere en todos los casos, austeridad, apego por el derecho, consecuencia con el trabajo, riguroso en la aplicación de las reglas de la sana crítica, absoluta independencia al tiempo de considerar y decidir, ausente de una vida social que pueda de una u otra manera comprometer sus fallos. Esto es hacer justicia se corresponde con el innegociable e irreprochable comportamiento ético y moral del magistrado.
    Sobre el particular se ha dicho “Si se pudiera enseñar la justicia, no sería dando teorías ni explicaciones, sino comportándose de una manera recta y consciente, asumiendo las responsabilidades de nuestros propios actos. Sócrates nos dejó este legado, que a pesar de haber sido juzgado y sentenciado a muerte por leyes injustas, decía que más injusto sería no cumplir con la ley, porque cumplir con la ley es cumplir con la justicia” agregando el artículo comentado “…todos aquellos jueces impartidores de Justicia, deben de hacerlo, no conforme a derecho sino conforme a la propia Justicia. Así como el profeta Isaías dijo: ” Y ciertamente haré del derecho el cordel de medir y de la Justicia el instrumento de nivelar” (Isaías 28:17 la Biblia) concluyendo, “la Justicia podrá cambiar pero siempre será el valor supremo de toda moral y sobre todo del propio Derecho” (La Justicia, Lic. Edgar Martínez Cruz http://www.tuobra.unam.mx).-
    No tengo duda como lo afirma José F. Malem Seña, en su obra ¿Pueden las malas personas ser buenos jueces? que “…la virtuosa vida privada que los jueces deberían llevar desde un punto de vista moral fuera una condición necesaria para que desarrollara correctamente, desde un punto de vista técnico, su propia función jurisdiccional”
    Por ello el Juez es el hombre sólo, debe rehuir – como dije más arriba – reuniones y compromisos sociales que puedan en definitiva afectar su independencia, su responsabilidad de resolver con justicia cada caso en particular.
    El fiel ejercicio de su rol le exige máxima austeridad, escaso roce social y amistoso, para evitar excusaciones y recusaciones que traben el normal trámite del litigio y el principio del juez natural, perfil bajo, estudiar permanentemente, investigar, ser ajeno a cualquier presión política, decidir según la ley sin dejar de lado la justicia entre muchos otros requisitos de cumplimiento estricto.
    El maestro Piero Calamandrei decía “… Los jueces son como los que pertenecen a una orden religiosa. Cada uno de ellos tiene que ser un ejemplo de virtud, si no quieren que los creyentes pierdan la fe”
    Apuntando José F. Malem Seña en su obra ya citada que es por eso que en los corrillos judiciales se suela decir que para ser un buen juez es necesario ser una buena persona y, si se sabe derecho, tanto mejor.
    En suma como he dicho otras veces, ser juez es un asunto de extrema relevancia. Se requiere de una seria reflexión previa, pues al abrazar la carrera judicial el aspirante sabe que si quiere ser un buen magistrado debe entregar su vida a la función y siendo así el precio a pagar es alto cuando se cumplen las reglas sin peros ni excusas. Toda esa exigencia se justifica pues es quien decide sobre la libertad, vida y bienes de las personas.
    Para culminar esta breve reflexión sobre la relevancia de los jueces y sus responsabilidades sociales citaré un párrafo de un excelente artículo titulado “Importancia del Juez en la Sociedad”, publicado por “Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica” que enfatiza: “En definitiva, la Justicia del siglo XXI, debe restablecer la confianza de los ciudadanos en sus Jueces, y para ello ha de estar dotado de valores de transcendencia y de seguridad en lo que se decide, que permitan al justiciable acudir con esa especial confianza a sus Tribunales. Aquello del molinero de Berlín ante el Emperador que trataba de quitarle sus tierras: «todavía hay Jueces en Berlín».
    Ese tipo de jueces reclama esta sociedad incrédula en la acción de los magistrados y por ello deben extremarse los recaudos para que aquellos que tengan el honor de ejercer la magistratura sean los individuos más idóneos, honestos e independientes para ejercer tan relevante rol.”

    • 123456
      10 junio 2012 0:02 en 0:02

      El juez debe ser una persona íntegra, no puede ser que haya jueces que tengan un sumario por año por malos tratos al personal, eso no es casualidad!!!
      “La ética judicial no sólo alcanza los actos públicos de los jueces sino también aquellos que son privados con trascendencia pública”.
      Un buen artículo que recomiendo lean: http://www.comercioyjusticia.com.ar/2012/04/26/andruet-dijo-que-la-formacion-tecnica-no-basta-para-ser-juez/

    • abrumado
      28 junio 2012 12:45 en 12:45

      Y que tal si nos dejamos de tonterías y ponemos jueces que sí sepan Derecho y mantengan su vida privada al márgen de la función.

      Lo digo para evitar los “ultracatólicos” y los “anticatólicos” al fallar casos como el de muerte cerebral, los que como están divorciad@s no proveen bien dichas causas, los que por tener un hijo con problemas mentales no proveen las causas de insanías y se inventan su código, los que por ser peronistas desdeñan radicales o MPN y todas las viceversas que estos tres partidos permiten, los que no se pagan una carrera o siquiera cursillo de postgrado con los miles de pesos que los contribuyentes ponemos en sus sueldos, etc.

      Porque todo lo que se dice es muy bonito para la tribuna, para escribir, para convertirnos en los censores del vecino pero a la hora de los tantos todos los abogados estamos ante el dilema “comprometidos con el Derecho, o, hacemos lo que se nos cantan mediante el Derecho”.

      Todo lo demás es chatarra ideológica.

      Y lo del molinero de Berlín es un cuento de hadas…

  2. Violencia Rivas
    6 junio 2012 18:53 en 18:53

    Postulante que huye sirve para otro concurso.
    Dice Erich Fromm que si la humanidad en cualquier tarea hubiera fracasado como lo ha hecho en el amor tiempo ah que habria buscado la solucion a tal situacion. Digo yo con tantos fracasos en los concusos del CM, donde se presentan pocos, todos del mismo Poder Judicial y para colmo desertan más del 50 % en cada uno ¿no es hora de empezar a buscar una solucion? o tienen la solucion pero no quieren aplicarla porque no les conviene (a los que tienen la sarten por el mango, no les conviene, no a los que estamos en la sarten)

    • abrumado
      28 junio 2012 12:47 en 12:47

      Suprimir las funciones del CM que permitan el “cambio de figuritas” mediante sus componentes?

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