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Denuncia por discriminación en un fallo: el Tribunal Superior, tibio tibio, y un debate que no fue

El Tribunal Superior de Justicia tiene esas cosas: cuando debería fijar con firmeza una posición, elige la tibieza. Y deja pasar la posibilidad de que se instale una discusión más profunda sobre la calidad de las sentencias.

Ya conocen el caso de los términos discriminatorios hacia las personas con discapacidad incluidos en una sentencia, que fue denunciado ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (los antecedentes, por orden de aparición, aquí, aquí y aquí).

Resumen: en la sentencia contra un hombre acusado de violar a una mujer discapacitada, el camarista Emilio Castro (autor del primer voto, ya jubilado) se refirió al discapacitado como “ente revestido de las características de humanidad” que “reacciona poco más o menos que como un animal”. También dijo que si se autorizara una relación sexual entre o con personas con discapacidad, “se autorizaría una copulación más animal que humana”. La sentencia completa está en el segundo de los enlaces referenciados.

Héctor Dedominichi adhirió “a los fundamentos y conclusión” de su colega, pero efectuó “algunas precisiones” con un voto propio en el que no hizo alusión a los términos empleados por Castro.

La sentencia (condena a 6 años de prisión) es de abril de 2010. En marzo de este año la sala penal del Tribunal la confirmó, e hizo una (también muy tibia) mención a los términos utilizados en el fallo: “la solución adoptada por la mayoría ha sido la correcta, sin dejar de advertir que ciertos términos y razonamientos utilizados por los magistrados de juicio resultan discriminatorios de las mujeres discapacitadas, lo que deberá ser tenido en cuenta al momento de emitir sus votos, debiendo ajustarse a los planteos técnicos, resguardando la dignidad y los derechos de las víctimas”.

Para la Asociación Pensamiento Penal, autora de la denuncia ante el Inadi, el uso del plural (“los magistrados de juicio”) por parte de la sala penal “confirma las presunciones que teníamos al momento de formular la denuncia por discriminación contra Castro y Dedominichi”.

Ahora el Tribunal en pleno se refirió al asunto, y le bajó algunos grados más a la temperatura. En la misma línea que la Asociación de Magistrados (que distinguió entre adherir a una idea y adherir a una frase, ver el enlace respectivo) consideró que Dedominichi utilizó un “lenguaje correcto”.

El Tribunal Superior señaló que suscribir a los fundamentos del primer voto “no implica que (Dedominichi) adhiera a los términos utilizados por el vocal preopinante”. Y dio por terminado el asunto.

La parte pertinente del acuerdo del TSJ está aquí en word. Contiene alusiones a la independencia de los jueces que no entiendo muy bien si vienen al tema: una cosa es que no hay que meterse con la libertad de los magistrados para que puedan fallar como crean que corresponde, y otra mantenerse impávido ante los términos que emplean en sus votos (sin olvidarse de los que simplemente adhieren sin aportar ni un fundamento propio).

El caso denunciado por la APP es grosero, pero hay otros más sutiles. Con mucha educación, se puede fallar desde el prejuicio (por algo se armaron los talleres destinados a introducir la perspectiva de género en las sentencias, por ejemplo).

En su entrevista con los integrantes del Consejo de la Magistratura, el defensor oficial Fernando Zvilling hizo una aguda crítica a las sentencias que se dictan en Neuquén, y propuso “que se le exija a los jueces que fundamenten sobre patrones y estándares” lo cual permitiría “un control más profundo” de los fallos y evitaría que los jueces “se basen en pautas culturales propias” y en “sus prejuicios”.

El debate todavía no empezó.

  1. Diego
    6 agosto 2012 10:10 a las 10:10

    Los términos del voto de Castro son indignantes, vergonzosos y totalmente inaceptables, pero no pueden sorprender a nadie. En los últimos 10 años (al menos), la soberbia de este juez no hizo más que mancillar el nombre de la justicia penal de esta provincia . Afortunadamente ya se jubiló. Es una pena que el TSJ no haya actuado con más responsabilidad, para que estos casos no vuelvan a repetirse.

    • Florinda
      6 agosto 2012 11:59 a las 11:59

      No puedo más que coincidir con Diego, Castro fue una vergüenza para el Poder Judicial.
      Es una verdadera bocanada de aire fresco la completa renovación que se están viendo en las Cámaras Criminales de Neuquén, en las que se han incorporado (algunos en proceso aún) gente joven, estudiosa y capaz.
      El voto de Castro en esa causa no es el único de ese tenor. Por suerte se jubiló. Hubiera sido preferible que diera cuentas de su anacrónica actitud, aunque ya es bueno que por lo menos no esté más en la justicia.

  2. 6 agosto 2012 12:32 a las 12:32

    Esta oración: “ente revestido de las características de humanidad” que “reacciona poco más o menos que como un animal”. También dijo que si se autorizara una relación sexual entre o con personas con discapacidad, “se autorizaría una copulación más animal que humana”.” debió ser “impugnada” por el juez que seguía en el orden de votación. Ello así por que en sí misma constituye un “ilícito”. No bastó con hacer un voto por otro carril. Cualquier discapacitado debe sentirse profundamente herido por el “magistrado”. Y la jubilación no debe ser un impedimento para el juzgamiento (en el caso, la “evaluación” por que el “acto” en sí mismo es delictivo in re ipsa) y la “dosificación de la sanción”, que debería ser la reducción -como mínimo- y por el mismo numero de años, de su haber jubilatorio, de un cuarto a la mitad. Es un voto revictimizador, con una permanencia en el tiempo idéntica al del numero de años de la condena. Por ello, que se le haga el descuento el mismo lapso. La situación del Magistrado que le sigue en orden, no es mejor. El debió apartarse EXPLICITAMENTE de los agraviantes terminos empleados por el primero. Y, más, habiendo exhibido el contenido de su “alma”, la “dureza de su corazón”, el superior Tribunal debería auditar todas las “penas” que el jubilado juez “administró” y que no estén agotadas. Seguramente, con semejante desprecio por la condicion humana, hay un plus de un 30 a un 50% de aflicción.

  3. Lorenzo
    6 agosto 2012 13:09 a las 13:09

    Reitero lo dicho en otro comentario anterior:Castro fue un excelente juez.Si considerar que un ser humano privado de discernimiento no debe ser objeto de actos sexuales es discriminatorio,ello está lejos de “revictimizar” a la mujer.Es un hecho objetivo,que se tuvo en cuenta para dictar condena.Si la hubiese considerado apta o capacitada,hubiese debido absolver…y entonces si que se hubiese armado un escándalo.Déjense de ensañarse con un jubilado que se ganó holgadamente su jubilación.En cuanto al Dr.Dedominicchi,comparto absolutamente lo expuesto por la Asociación de Magistrados.Si el segundo votante coincide con la solución propuesta por el anterior,no tiene por que entrar a controvertir los fundamentos puntuales.En el caso bastó con que expusiera los suyos.-No se molesten en denostarme,porque estoy muy seguro de lo que digo,y no me entran balas.-

  4. El sueño de la razón produce monstruos
    7 agosto 2012 10:30 a las 10:30

    Coicido con Lorenzo y agrego una analogía que tal vez choque un poco… ¿Como puede mas o menos el mismo sector que defiende encarnizadamente el aborto basado en que el feto no es más que un conjunto de células sin discernimiento horrorizarse por los razonamientos de Castro?

  5. Lorenzo
    7 agosto 2012 20:33 a las 20:33

    No mezclemos las cosas.Yo soy partidario del aborto en los casos autorizados por el código penal.No se puede forzar a una mujer violada a tener el fruto de semejante ultraje,ni correr riesgo serio de vida.Un embrión o óvulo fecundado no es un ser humano todavía.Ademas ya somos 7.000.000.000 de habitantes en el mundo.Respeto la fe de los creyentes,pero se supone que este es un paìs laico.

  6. Aclaro que no soy del Opus
    8 agosto 2012 1:59 a las 1:59

    Según el art. 2 de nuestra Constitución Nacional no lo es… Me parece insostenible a la luz de los avances en nuestras legislaciones, pero el hecho es que ese art. existe e integra la Carta Magna… Me parece que le estoy dando letra al discurso K de una reforma constitucional, no??? jaja

  7. Catón
    9 agosto 2012 5:14 a las 5:14

    Lo dije en otro comentario anterior sobre este caso, ojalá los opinantes se hayan tomado el trabajo de leer la borrosa copia entregada por la ONG denunciantes. Allí se lee que la defensa planteaba que no había denuncia, porque sostenía no era tal la presentada por la madre de la víctima, desde que ésta era mayor de edad; de allí que se le presentara a Castro la dificultad de abordar esa temática. ¿Podría haber utilizado términos “políticamente mas adecuados”?, sí, seguro, pero hay que remar en el corto lapso de tiempo que se tiene para sentenciar en un juicio oral, donde no se admite soslayar argumento alguno de la defensa.
    En cuanto a lo de Dedominicci reitero que su voto, bastante extenso, si es que lo han leído, no puede ser interpretado exclusivamente con el párrafo en el que dice adherir a la exposición sobre las pruebas que hiciera Castro.
    No encuentro ahora que el TSJ haya estado tibio, conforme dice Berto. El caso no daba para fulminar las expresiones vertidas en la sentencia

  8. FORO PERMANENTE DE DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD DE LA PROVINCIA DE NEUQUEN
    12 agosto 2012 11:21 a las 11:21

    El Foro Permanente en Defensa de los Derechos de las personas con discapacidad y las entidades que lo integran, REAFIRMAMOS el ENÉRGICO REPUDIO efectuado hacia los términos y razonamientos utilizados por los jueces de la Cámara en lo Criminal Segunda de la ciudad de Neuquén, Emilio E. Castro y Héctor O. Dedominichi, en los fundamentos vertidos en la Sentencia 18/2010, dictada el 20 de abril de 2010, en la causa caratulada: “Inostroza, Héctor Alberto s/ Abuso sexual” (Expte. 50, año 2009), dejando claro que no se analiza el fallo judicial, sino los argumentos utilizados por el juez Castro, a los que adhirió el juez Dedominichi, al referirse a las personas con discapacidad.
    . Y sorprendidos observamos que es en esta oportunidad es el Tribunal Superior de Justicia de la Provincia quien no se ajusta a derecho al expresar en el Punto 15 del Acuerdo del día 1 de agosto de 2012 que “Entiende este cuerpo que en el caso que nos ocupa, se ha realizado una imputación pública que fue debidamente aclarada y verificada por el Tribunal, por lo que se dejará expresa constancia de la situación diferencial existente respecto del Voto del Dr. Héctor Dedominichi, con relación al colega que lo precediera en el voto, en virtud de haberse verificado que el lenguaje utilizado en el fallo aludido, ha sido correcto.” (el sobresaltado nos pertenece).
    En primer lugar es relevante informar, que en función de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (año 2008) y las propias Organizaciones No Gubernamentales, la denominación adecuada para referirse a este colectivo es “persona con discapacidad”. Esta visión se sustenta en la idea de igualdad de derechos que implica la no jerarquización de las condiciones humanas.
    Por los tanto, no solo los términos utilizado por el juez Castro son discriminatorios como se fundara en el repudio expresado, sino también los términos empleados por el juez Dedominichi a los que el Tribunal Superior de Justicia entiende como correctos, desentendiendo a la Convención mencionada.
    Damos fundamentos.
    El juez Dedominichi en su voto emplea términos tales como “la niña” “la niñita”, cuando refiere a una persona que supera los 25 años de edad (ya es adulta), adoptando así una paternalista. La actitud paternalista comunica el sentirse superior, en posición de dar algún tipo de protección, muchas veces asociada a una actitud de dádiva o benefactora. Esta actitud niega la condición de sujeto que tiene derecho a tener la mayor autonomía posible, a recibir el mismo trato respetuoso y ser reconocido/a en sus derechos, cualesquiera sean sus cualidades. En este sentido, es necesario ver la problemática desde una perspectiva de derechos y actuar conforme a ella, máxime si se trata de magistrados, quienes deben conocer el derecho.
    Los magistrados nombrados no sólo se han expresado con vocabulario impropio a estos tiempos, sino que conllevan una posición discriminatoria hacia las personas con discapacidad.
    Por ello, reafirmamos la necesidad de que sea el Tribunal Superior de Justicia quien arbitre los medios necesarios para asegurar los controles sobre la conducta funcional de quienes integran ese poder del Estado y se investiguen los hechos repudiados como así también la responsabilidad atribuible al magistrado que aun se encuentra ejerciendo el cargo de juez en una de las Cámara de Juicio de nuestra ciudad, involucrado en esos hechos, ello en el compromiso con la defensa de los derechos y dignidad de las personas con discapacidad que se hallan bajo su jurisdicción y en pos de una sociedad inclusiva.
    Exhortamos a este Poder del Estado, cuya principal actividad es la de administrar justicia, que elimine los estereotipos sobre las personas con discapacidad como asexuados/as; aniñados/as, superhéroes/inas, improductivos/as, y toda otra terminología eufemística que no recomendamos utilizar, ya que invisibiliza a la persona con discapacidad por ser términos alejados de la realidad.
    De igual modo, estimulamos a que sea el Tribunal Superior de Justicia quien promueva las buenas prácticas y medidas de acción positiva entre sus miembros.
    Neuquén, agosto de 2012.

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