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Sapag está feliz

19 diciembre 2012 20:29 6 comentarios

Proyecto de sindicalización de la Policía de Neuquén. Texto completo

29 noviembre 2012 17:43 3 comentarios

Lo presentó el diputado Raúl Dobrusín (Unión de los Neuquinos) y está completo aquí en pdf.

Señala en sus fundamentos:

La discutida sindicalización de los trabajadores policiales significará la representación colectiva necesaria que

les permita defender sus intereses laborales y replantear su carrera, y de cuya evolución nos beneficiaremos todos, sin que lo expuesto implique el debilitamiento o la afectación de los principios de disciplina y subordinación de la institución policial.

En nuestra provincia los trabajadores de las Fuerzas Policiales, Penitenciarias y de Seguridad trabajan en condiciones deficitarias y no tienen canales de debate ni de expresión legítimos pues resultan inmediatamente sancionados. Es una realidad que no podemos desconocer y que sus propios integrantes se han encargado de difundir en la comunidad con marchas pacíficas, protestas de las mujeres  de los policías, y denuncias diversas en los medios públicos sobre magras condiciones salariales de los agentes de menor rango, falta de capacitación, actualización y especialización en la carrera policial, falta de provisión de uniformes adecuados, aplicación de sanciones previas al derecho de defensa, el régimen de presentismo que tolera solo dos días de licencias por enfermedad, situaciones de abuso de autoridad o corrupción que por cuestiones de rango resultan imposibles de denunciar y de investigar, problemas edilicios, falta de capacitación de los docente como formadores de carreras, entre otras”.

La policía que tenemos, la policía que ¿queremos?

31 agosto 2012 8:00 14 comentarios

Escribí estas dos notas que se publican hoy en “Río Negro”. La primera es un intento de abordaje sobre las razones de tantos casos de brutalidad policial en Neuquén. La segunda, más insólita, es un pedido de felicitación de un fiscal neuquino a un policía que hirió a balazos a dos presuntos asaltantes. En fin, es lo que hay.

Un policía persigue a un joven por un supuesto problema con su hijo, le dispara por la espalda y lo mata. Otro policía espera a su ex esposa, también agente, a la salida del trabajo, le dispara y la hiere.

Hay más. Un sargento encabeza un operativo y le dispara a corta distancia a un hombre con los brazos en alto. Resultado: le vuela un ojo. Un oficial ayudante irrumpe en una pelea familiar escopeta en mano y le dispara en la cara a una mujer, que también pierde un ojo. Tres policías reducen a un joven y cuando está boca abajo, uno le dispara un escopetazo en la espalda.

Y así podría seguir la enumeración. Los casos de brutalidad policial se multiplican en Neuquén, por razones personales o en operativos supuestamente de prevención o para hacer eso que se llama “restablecer el orden”.

Las razones son múltiples, pero hay una que está en la matriz. La policía sigue siendo una institución militarizada, verticalista y autoritaria, con una capacitación deficitaria en derechos humanos y respeto por los demás.

“Para la policía es lo más normal del mundo parar a un chico por la calle sólo por su aspecto, revisarle los bolsillos, la mochila, maltratarlo. Creen que proceder así está bien. Y desde la justicia no siempre se ponen límites, tenemos que reconocerlo y hacernos cargo”, dice un juez que ha manejado algunas causas por brutalidad policial.

El nuevo plan de seguridad, que recién empieza a caminar, ya está exhibiendo focos de conflictos que antes no existían. Básicamente, el plan consiste en inundar los barrios de patrulleros. Casi todos los días hay reportes oficiales de que son atacados con piedras. Lo que no se cuenta es la contracara: ¿cuánto maltrato dispensan hacia los jóvenes de esos barrios, convertidos en los sospechosos de siempre?

Cada mañana la policía trata de exhibir los buenos resultados de su plan. Con detallados partes informativos consigna que han recuperado celulares, motos, herramientas y elementos de ese tipo que habían sido robados. Pero no se habla de bandas desarticuladas, ni se sigue el hilo de comercialización de los productos robados, ni se combate del delito más sofisticado. El plan de seguridad, hasta ahora, es un método de control destinado a un sector de la población.

A la escasa capacitación en la resolución de conflictos como no sea mediante el uso de la fuerza, se suman el bajo nivel salarial, la recarga horaria y la escasa libertad para elegir la época de licencias.

Así, los hechos se suceden uno tras otro.

Uno de los últimos, esta semana, fue tragicómico: dos efectivos acudieron a ayudar a un hombre que se había golpeado al caer de su moto.

El hombre estaba alcoholizado, según se informó, y no quiso ayuda. Es más, se resistió a que lo auxiliaran. Mordió a un policía y  le fracturó la mano al otro de un puntapié.

Es preocupante que estos dos agentes no hayan podido controlar de manera no violenta ni siquiera a una persona en ese estado.

¿Cómo terminó la historia? Con los dos policías en el hospital y el hombre, golpeado por la caída de la moto, alcoholizado, que necesitaba auxilio médico y no represivo, encerrado en un calabozo.

Felicitaciones

El fiscal Ignacio Di Maggio le pidió a la Jefatura de Policía que “felicite” a un agente que hirió de bala a dos supuestos asaltantes. Lo hizo mediante un oficio que envió al jefe, Raúl Laserna, el 3 de agosto pasado y que se conoció ayer. El policía fue sobreseído de la acusación de “lesiones graves” el 13 de agosto.

El hecho ocurrió el 12 de julio a las 2:45 en la plaza ubicada en Albardón y Godoy. Allí estaba el agente policial de civil con su novia cuando fueron abordados por un joven y una mujer con fines de robo.

En medio de los forcejeos y según la versión del policía, el joven que lo atacaba a él sacó un destornillador, mientras la mujer le provocó cortes con un cuchillo a su novia.

En esas circunstancias extrajo su arma reglamentaria y disparó contra su agresor, alcanzándolo en la zona inguinal. Luego volvió a disparar y alcanzó a la mujer en el abdomen.

El policía fue detenido acusado de lesiones graves. Al prestar declaración indagatoria aseguró que disparó porque no tuvo otra alternativa, y porque temía por la vida de su novia.

El sobreseimiento dictado por el juez Marcelo Muñoz se basa en la versión del policía y en la de su novia para tener por acreditado que actuó con legítima defensa propia y de terceros. En las 14 carillas de la resolución no figura la versión de las víctimas (sobre las cuales, hasta ese momento, no había ninguna acusación formal), y tampoco hace mención a que se haya comprobado la existencia del destornillador.

Además de pedir el sobreseimiento del agente y de acusar por tentativa de robo agravado a los heridos, el fiscal Di Maggio (quien tomó el caso luego de la feria de invierno) le envió una nota a la Jefatura de Policía en la que señala: “es de mi interés destacar la intervención que le cupo al funcionario en la represión de un delito grave, por lo que corresponde felicitarlo dejando constancia de ello en el legajo personal a sus efectos”.

A su vez el abogado de la Jefatura, Gustavo Lucero, le envió una nota al fiscal del Tribunal Superior, José Gerez, en la que destaca “la actitud calificada y ejemplar” de Di Maggio, ya que “hace a la construcción de la política criminal de un estado de derecho y a la legitimación de los buenos funcionarios policiales”.

Actualización: el gobernador Jorge Sapag se refirió a la primera de estas notas en un discurso ante la Policía el 31 de agosto de 2012. El audio pueden escucharlo aquí (la respuesta empieza a partir del minuto 3).

El hombre que no debía estar ahí, el hombre que debería haber estado ahí

25 agosto 2012 8:00 4 comentarios

Siempre habrá una explicación.

Una firma que faltaba.

Un sello que no fue colocado donde debía.

Un malentendido.

Una orden que no se impartió como correspondía.

Una orden que no se cumplió porque esto, o por lo otro.

Siempre habrá una explicación. Seguro que sí.

La nota que escribí para el diario, aquí.

“El gran desafío es que los fiscales no sean burócratas”. Entrevista a Leticia Lorenzo

19 agosto 2012 9:38 2 comentarios

(Versión extendida de la entrevista a Leticia Lorenzo, representante del CEJA y una de las que estará a cargo de la capacitación para la implementación del nuevo Código Procesal Penal de Neuquén –aquí los módulos-. Espero que no digan ahora que soy un “cejita”).

-Se hizo la primera reunión entre fiscales y policías. ¿Qué opinión tenés sobre cuál es la mejor manera de trabajar entre ambos?

-Me parece que es súper importante que desde ahora se estén haciendo este tipo de reuniones. Se tiene que convertir en algo institucional el sentarse a diagramar desde ahora cómo se van a relacionar y como van a hacer su trabajo en un sistema que a ambas instituciones les pone un nivel de exigencia muy alto. El sistema acusatorio se apoya mucho en la investigación y la fiscalía litigando casos. En mi experiencia las reuniones entre fiscalía y policía se dan cuando ya la implementación arrancó y se empiezan a ver todos los problemas de relación. Que un año y medio antes se hagan estas reuniones me parece fantástico.

Ojala también que cada institución asuma sus propias responsabilidades respetando el ámbito de competencia de la otra, porque la reforma genera la idea en los fiscales de que tienen que pasar a ser investigadores, o la idea en los policías de que tienen que pasar a ser fiscales. Ambas son erradas.

La policia bien o mal tiene una formacion en investigación criminal que la fiscalía no tiene. No hay una universidad en el país que forme a sus abogados para hacer investigación criminal. Creo que los abogados tenemos que asumir que los policías son los que saben de investigación, y los policías tienen que asumir que los fiscales son los que saben de derecho.

¿Para qué está el fiscal al lado del policía? Para indicarle cuál es su límite, adónde no puede llegar, cuáles son los requisitos legales. La reforma exige una fiscalía y una policía que trabajen muy coordinadas pero respetando sus ámbitos de actuación. No soy partidaria de que el fiscal salga a la calle por una cuestión estrictamente técnica: si el fiscal sale a la calle con un policía se convierte en testigo, y en esos casos corre el riesgo de que en medio de un juicio lo llamen a declarar.

-Pero el fiscal no debe ser imparcial.

-No, cuando avanza con un caso es porque está convencido de que tal persona hizo tal cosa, no es un juez. Lo que tiene que ser es objetivo. Un fiscal objetivo, cuando le llega un caso tiene que preguntarse cuáles son las chances de que esta persona realmente haya sido el autor. Eso obliga a pensar en varias hipótesis distintas.

-El fiscal no tiene que estar durante el desarrollo de un hecho, pero ¿y después, no tiene que ir a la escena?

-Sí, ahí sí. Cuando digo que no soy partidaria de los fiscales en la calle me refiero a que esté siguiendo al policía diciéndolo ‘hacé esto o lo otro’. El policía sabe qué hacer, para eso lo formaron. Eso no quiere decir que el fiscal se desentienda, se vaya a su casa, deje el celular prendido y le diga al policía ‘llamame si necesitás algo’.

El fiscal tiene que estar disponible siempre. Supongamos que un policía tiene que hacer un allanamiento porque hay un caso de flagrancia y tiene dudas, ahí sí que el fiscal vaya inmediatamente y lo acompañe.

Lo que no tiene que hacer el fiscal es convertirse en un policía del policía, en términos ‘esto lo hiciste mal’ cuando las cosas ya se hicieron. O convertirse en un policía, y empezar a recoger evidencia, perimetrar el lugar… Si encontramos un muerto y la policía considera que el fiscal debe estar porque no sabe hasta dónde llega su actuación, el fiscal tiene que concurrir.

Lo que no tiene que hacer el fiscal es pensar que es el jefe del policía, que le tiene que dar órdenes desde su escritorio e irse a dormir calentito a su casa, o pensar que él va a hacer las cosas mejor que el policía y empezar a recolectar evidencia, entrevistar a los testigos en el lugar del hecho, porque ahí es donde técnicamente se convierte en testigo.

Los fiscales no tienen que ser burócratas, y ese es el gran desafío. Tienen que ser imaginativos, tienen que tener claro que la objetividad pasa por pensar en todas las posibilidades de investigación al inicio del caso junto con el policía, no pensarlas en su cabeza y después decir ‘esto al policía no se le ocurrió’, y confiar en que la policía va a hacer bien su trabajo dándole las directrices técnico jurídicas que necesite.

No quiero decir que tiene que haber una connivencia, pero sí tiene que haber una relación de equipo. El fiscal tiene que confiar en que la policía es sus brazos, porque sabe dónde investigar, son los que están permanentemente en la calle. Tiene que generar una relación de confianza suficiente para que la policía respete su trabajo y tenga claro que si hace las cosas mal salen perdiendo los dos porque en el juicio se va a caer la evidencia.

-¿Los fiscales deberían rendir cuentas de su actuación en forma periódica?

-Absolutamente y tendría que estar en una ley. La publicidad como principio de los actos de gobierno involucra la rendición de cuentas. Una buena parte de lo que ganamos con la reforma se pierde si las instituciones no asumen el compromiso legal y práctico de rendir cuentas. Como ciudadana quiero saber si esta reforma sirvió para perseguir delitos que nos afectan como sociedad o si se hizo para seguir manteniendo una picadora de carne que mantiene burocracia sin sentido.

-Justamente, así se vería si se están concentrando en los delitos que importan.

-Es el paso siguiente a la rendición de cuentas. Hay que lograr que las instituciones asuman un compromiso de transparencia que se traduzca en una periódica rendición de cuentas. Si el cierre del año judicial es un acto en el que fiscales, jueces y defensores nos cuentan qué hicieron, a toda la sociedad, no en un café entre colegas, si logramos eso, el siguiente paso es que tenemos mucha más base para ver si se está persiguiendo lo que realmente se tiene que perseguir.

Si durante 5 o 6 años vemos que la plata del sistema penal se gasta en perseguir a ladrones de gallinas, hay dos cosas que están mal: primero que no estamos haciendo nada para que deje de haber ladrones de gallinas, y segundo que estamos gastando muchísimo dinero en cuestiones que se podrían resolver por otras vías. La rendición de cuentas funciona como un diagnóstico social y del funcionamiento del estado. Si veo que el 70% de los delitos en Neuquén se producen por menores de edad con problemas de adicción, entonces lo que tengo es un problema de salud pública, no de la justicia penal. La rendición de cuentas puede ser un insumo importante para ver a qué políticas públicas apuesta el estado.

-¿De qué se trata el convenio con el Tribunal Superior de Justicia?

-Es un convenio marco de colaboración técnica en un sentido amplio, y un anexo expecífico que contiene un plan de capacitación para la implementación de la reforma con una estructura concreta para todos los funcionarios de la justicia penal con proyección a este año y el año que viene.

-¿Tenés un diagnóstico de la situación en los juzgados y las fiscalías?

-Lo positivo es que la resistencia o bien no se está manifestando o es mínima. En terminos generales hay una asunción de que se aprobó el Código y que se va a implementar. No hemos encontrado grandes opositores internos sino lo contrario. Donde está el foco de preocupación es que venimos de un sistema muy arraigado a la tradición del expediente y hay muchos desafíos, por un lado abandonar prácticas laborales, también establecer las diferencias entre la Circunscripción de Neuquén y las del interior, que son realidades distintas, entonces hay un desafío importante en generar desde la legislación y desde las prácticas un sistema que le sea cómodo a todos los funcionarios.

-Es un cambio cultural, como se ha dicho tantas veces.

-Exactamente. Se están pensando muchas cosas en ese sentido, no sólo la capacitación dura a los funcionarios. En la reunión que tuvimos con el Tribunal Superior se habló de hacer talleres para otros sectores, por ejemplo el periodismo; que la gente que está trabajando en sistemas acusatorios venga a contar su experiencia; hacer simulacro de juicio por jurados para que la gente empiece a conocer en qué les puede afectar la reforma. La capacitación es parte de ese cambio cultural pero no es lo único y en eso hay una conciencia tomada, el debate está, uno lo ve en los medios.

-¿Cuál te parece que es el principal obstáculo a vencer?

Las costumbres. No hay gente buena y gente mala sino gente más acostumbrada y menos acostumbrada. Si vengo trabajando desde hace 15 años en un sistema que se basa en un expediente, que se tramita durante meses si no años, y de repente me dicen que tengo que resolver los casos en 24 horas, eso es un cimbronazo muy fuerte a mi propia tradición cultural y a mi práctica laboral. Convencerlos de que este sistema es mejor para la ciudadanía pero también para los funcionarios, de que las cosas se pueden hacer más rápido, incorporar tecnología, usar los recursos de forma adecuada y no usar todos los recursos en todos los casos de la misma manera, es un cambio demasiado drástico para que se dé en forma armónica. El principal obstáculo somos nosotros mismos y nuestra tradición, pero la ventaja es que hay una conciencia bastante instalada de que la reforma se va a implementar y tenemos que adecuarnos a eso. Veremos en 2014 con el primer caso que entre al nuevo sistema cómo realmente funciona en la práctica.

-¿La implementación debería ser escalonada o en simultáneo?

-Por las características de Neuquén en cuanto a la carga procesal del sistema no hay demasiadas dificultades en implementarlo al mismo tiempo. Si se decidiera hacerlo de manera escalonada habría que partir de lo menos a lo más, es decir del interior hacia la capital.

Una de fiscales y policías

12 agosto 2012 10:04 10 comentarios

Fiscales y policías tienen una relación tirante. No es bueno generalizar, pero podría enumerarse que provocan ruido en la comunicación los prejuicios, las cuestiones culturales, de formación, y de función.

El próximo miércoles se verán las caras (en algunos casos, por primera vez) todos los fiscales de Neuquén y todos los oficiales jefes de la Policía. Tratarán de limar las asperezas que existieron entre ambos históricamente, y que se agudizaron en los últimos tiempos.

El escenario no será neutral: la Jefatura de Policía de la calle Richieri, a partir de las 14.

El objetivo es encarar juntos un nuevo camino hacia una investigación criminal más eficiente. Para eso recibirán una capacitación “en la misma aula, igual para todos”, según definió una fuente del ministerio público fiscal.

Por otra parte una comisión mixta redactará un protocolo de actuación en casos complejos. La integrarán funcionarios y oficiales “con poder de decisión”, graficó la misma fuente. El fiscal de Cámara Alfredo Velasco Copello y el subjefe de la Policía, Raúl Liria, estarán a la cabeza.

Será otra forma de evitar los desencuentros recientes, que llevaron incluso a un choque público entre el ministro de Seguridad, Gabriel Gastaminza, y el jefe de todos los fiscales, José Gerez.

“Uno salió a defender la tropa policial, y el otro le contestó con una defensa de la tropa fiscal”, dijeron cerca de Gerez para explicar la situación.

El punto de quiebre fueron los incidentes en el barrio Confluencia del 28 de julio pasado, durante los cuales algunos policías resultaron heridos y uno denunció que le gatillaron en la cabeza pero la bala no salió. El supuesto autor quedó libre a las pocas horas por decisión del juzgado.

Gastaminza pidió una urgente reunión con el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Ricardo Kohon, y a la salida le dijo a la prensa que exigía más fiscales en la calle.

Gerez sintió que el ministro, con el que tiene una relación de años, le mojaba la oreja incluso utilizando su misma frase. “Resulta imposible suponer que los fiscales deban ‘patrullar’ las calles de la ciudad o residir en las comisarías”, lo cruzó a Gastaminza, al que tildó de “demagogo”.

En su círculo íntimo, protestó porque “cuando la policía les pega a los presos, o cuando un policía asesina a un chico en Cuenca XV, o cuando otro policía le tira a la exmujer, ahí no piden que haya fiscales en la calle”.

La semana que pasó, tanto Gastaminza como Gerez se mostraron más diplomáticos y se sacaron fotos juntos. En el cuadro entró también el jefe de la Policía, Raúl Laserna. Y acordaron redactar un reglamento para que estén claras las reglas de actuación en casos complejos.

La fiscalía, además, dictará una instrucción general recomendando a los fiscales que asistan al lugar de los hechos porque es altamente beneficioso para la investigación.

A esa reunión con Gastaminza, Gerez llevó a la fiscal de homicidios Sandra González Taboada. Ella y el fiscal de Delitos Juveniles, Germán Martín, son los únicos que tienen trato diario con la policía.

“Sandra es un caso único. Ella va siempre al lugar del crimen, conoce a todos los policías, hace un esfuerzo personal enorme, por fuera de lo institucional”, la describió uno de sus colegas.

Tanto le imprime su sello personal al trabajo que es probable que la fiscalía de Homicidios sea desarmada cuando González Taboada se vaya a la fiscalía de Cámara de Zapala (está en el tramo final del concurso) y las muertes violentas se distribuyan entre las demás agencias como el resto de los delitos, por turnos.

¿Quieren los demás fiscales hacerse cargo de los homicidios? Hay más necesidad que predisposición, me dijeron.

En cuanto a la capacitación conjunta de fiscales y policías, será en “escena del crimen” y “técnicas de investigación”. La dictará Unidos por la Justicia, una asociación civil fundada por Francisco de Narváez y que tiene fuertes lazos con el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri.

Tiene entre sus objetivos “promover la designación de uno o más de sus integrantes para que desempeñen cargos ejecutivos en la función pública”.

Antes de asumir, Gerez diagnosticó la situación del ministerio público que le tocaría conducir: “hay fiscales desmotivados y otros con poca formación”.

Para resolver la falta de motivación organizó encuentros sobre liderazgo y gestión a cargo del coach Ulises Abarza otro que asesoró al macrismo.

“Tuvo su lado positivo, porque la verdad es que entre nosotros no nos conocemos, y peor todavía, todos tenemos una idea distinta de cuál es nuestra función”, dijo uno de los fiscales que participó.

Hubo una parte lúdica, pero sobre todo mucha catarsis.

Sapag, la Policía y la “justicia por mano propia”

26 julio 2012 17:54 Deja un comentario

Curioso tramo del discurso del gobernador Jorge Sapag hoy al presentar el plan de seguridad de la provincia.

 

 

Curioso porque en este momento hay dos policías presos, uno acusado de asesinar a su vecino y otro de disparar contra su ex pareja.

También hay un número impreciso de policías bajo sospecha por represiones varias en la Unidad 11 y en El Huecú.

¿A quién le dijo que no debe hacer “justicia por mano propia”? ¿A la sociedad o a los propios policías? ¿Fue un pequeño regaño?

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